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Pocas ciudades hay, bañadas por el mar Mediterráneo, capaces de asombrar y sorprender tanto al visitante como Tel Aviv. Esta gran urbe de medio millón de habitantes, a escasos 70 km de la milenaria Jerusalén, es el epicentro de la vida económica y cultural de Israel, y es precisamente este bullicioso ritmo de vida el que ha convertido al que fue el primer núcleo urbano judío moderno que se creo en el país, en la ciudad que nunca duerme.

Conocida también como la Ciudad Blanca, este nombre se lo debe al impresionante número de edificios de la escuela Bauhaus construidos durante los años 30. Hasta 4.000 edificios en los que las líneas simples y puras, las formas redondeadas y el color blanco son su sello más representativo. Este conjunto arquitectónico le valió, en 2003, el reconocimiento por parte de la UNESCO de Patrimonio de la Humanidad por haber sabido aunar perfectamente la cultura y tradición de la ciudad y su carácter mediterráneo, con un desarrollo moderno e internacional.

Sus amplias avenidas repletas de lujosos hoteles y altísimos edificios de oficinas conviven en una curiosa amalgama con estrechas callejuelas de viviendas humildes, dotando a Tel Aviv de esa esencia misteriosa de ciudad que ha sabido crecer y desarrollarse pero sin perder su parte más auténtica. Como la que el visitante descubrirá si se adentra en alguno de sus mercados. En el más popular, el del Carmel, se arremolinan y se entremezclan los puestos repletos de frutas y verduras, con los de exóticas especias, pero también con los que venden todo tipo de productos procedentes del Mar Muerto. Sin duda una mezcla sorprendente de olores y colores que bien podrían evocar un bazar digno de cualquier relato de Las mil y una noches.

Tel Aviv cuenta con más de 14 kilometros de playas de arena blanca perfectamente equipadas para que sus habitantes y por supuesto los turistas puedan disfrutar del sol y del mar. En su famosa Promenade, o paseo marítimo, se encuentran los hoteles más exclusivos y algunos de los mejores clubs de la ciudad, y durante el día sus amplias aceras se llenan de gente practicando deporte, patinando o simplemente paseando relajadamente.

Así, esta gran avenida, que transcurre en paralelo a las famosas playas de la capital israelí, llega hasta la antigua ciudad de Jaffa. Con sus más de 7.000 años de historia, durante siglos fue considerada la puerta de entrada a Israel. Hoy Jaffa es un barrio más de la bulliciosa Tel Aviv, en el que pasear por sus pintorescas y empedradas calles es retroceder en el tiempo y revivir antiguas leyendas y pasajes de la historia de Israel. No hay que dejar de visitar la iglesia de San Pedro, la tumba de Tabita, o el puerto de pescadores, desde donde partió el profeta Jonás, pero también consultar la hora en su famosa Torre del Reloj, pedir un deseo en el Puente de los Deseos o acercarse hasta la mezquita Mahmoudia. Jaffa también cuenta con un caótico mercado al aire libre en el que poder encontrar los productos más variopintos, se trata del Shuk Hapishpeshim. Abierto todos los días de la semana, el viernes es el día más popular, cuando el caos se apodera de sus puestos repletos de nuevas mercancías que ofrecer a los visitantes.

Tel Aviv 100 - The Centennial Celebration. April 2009 will mark the 100th anniversary of the city of Tel Aviv. Tel Aviv is the economic, cultural and academic capital of Israel. The city will celebrate this milestone with worldwide events reflecting Tel Aviv’s unique place in the history of the Jewish people, as the first Hebrew city established in more than 3000 years and the manifestation of the modern Zionist dream. Photo by Rafael Ben-Ari/Chameleons Eye

Tel Aviv es una ciudad vibrante, tolerante y vital que ha sabido atraer a un publico en busca de diversión pero también con ganas de disfrutar de su amplia oferta cultural, y de ocio. Las concurridas terrazas de las calles Dizengoff y Ben Yehuda siempre han sido el punto de encuentro de sus habitantes, pero en los últimos años la capital israelí ha visto como han florecido nuevos barrios modernos y jóvenes. Zonas como Florentin, Neve Tzedek, Sarona o la avenida Rothschild han experimentado una transformación que ha convertido a las viejas viviendas y edificios abandonados en tiendas,  talleres y galerías de arte. Sus calles se han llenado de animados bares, restaurantes y discotecas que constituyen un nuevo escenario para los israelís y turistas que quieren disfrutar de la excitante vida nocturna de la ciudad que nunca duerme.

El mayor Orgullo del Mediterráneo

 Gay Pride in Tel Aviv - Credit Guy Yechiely

Fruto de esa mentalidad abierta y tolerante, Tel Aviv se ha convertido en un destino turístico muy valorado por la comunidad LGTB mundial. Su excelente clima, sus alocadas y vibrantes noches, una playa, la del hotel Hilton, convertida en un templo donde el hedonismo parece ser la religión más aceptada, y con un gobierno totalmente entregado a la causa, la ciudad se ha convertido en una de las principales atracciones mundiales para el turismo gay.

Así, este año, más de 200.000 personas disfrutaron, el pasado 3 de julio, del desfile más multitudinario de Oriente Medio y sin duda el mayor de todo el Mediterráneo, que contó con dos grandes embajadores, los actores Alan Cumming y Lea DeLaria. Hasta la ciudad israelí se desplazaron miembros de la comunidad LGTB de todo el mundo para sumarse a este evento que dio el pistoletazo de salida a todas las celebraciones europeas del Orgullo. Sus edificios y avenidas se vistieron durante unos días con los colores del arco iris para dar la bienvenida a esta fiesta tan marcada en el calendario de Tel Aviv. Una semana cargada de actividades y propuestas que cada año suma más visitantes y que convierte a la ciudad en una autentica fiesta, llenando sus calles y playas de gente dispuesta a demostrar que el amor siempre gana.