TENERIFE SUELE SER un destino fijo para los que buscan sol y playa. Una pretensión que no está exenta de una buena dosis de compromiso medioambiental, tal y como demuestra la celebración de Aguaviva Canarias, a principios de mes en Arona. Un festival en el que la música, las conferencias, las mesas redondas y muchas otras actividades se convirtieron en un potente altavoz sobre la necesidad de proteger los océanos, al mismo tiempo que funcionaban como guía para descubrir una de las joyas del sur de la isla: el fondo marino. Las más de 100.000 personas que asistieron a la fiesta son la razón de peso en la que se apoya la organización para anunciar que la cuenta atrás para la edición del 2008 ya ha comenzado. Arona presume de buenas playas, entre las que destacan la de los Cristianos, el Camisón o las Américas. También de un paisaje submarino digno de ser observado, al igual que una fauna marina plagada de especies que pueden parecer irreales para los ojos inexpertos. Sin embargo, todo esto no sirve de nada si no se cuida el elemento en el que se sustenta toda esta oferta, es decir, el mar. Por esta razón nació hace tres años Aguaviva, que, a través de la música, el cine o el baile, intenta descubrir a los asistentes la riqueza viva que existe desde la orilla de las costas canarias hasta lo más profundo de los océanos. Un objetivo didáctico, pero sobre todo reivindicativo.

LIMPIEZA DEL FONDO MARINO

Algo que se demostró en un buen número de actividades del festival. Una de ellas consistió en limpiar (literalmente) los fondos marinos de la zona comprendida entre la Reserva Natural Especial de Malpaís de Rasca y la playa de las Galletas. La basura más curiosa y llamativa –como la moto de la imagen– ha sido utilizada para crear una escultura. En el capítulo de conferencias, destacó la charla de Alexandra Cousteau, nieta de Jacques Cousteau, que alertó de que los océanos se han convertido en el basurero del mundo. Según explicó, una buena aportación individual sería reciclar, usar productos biodegradables y utilizar el transporte público. Para acabar de dibujar el festival en su conjunto, hay que añadir los bautismos de buceo, la exposición fotográfica de Sergio Hanquet dedicada a los delfines que pueblan las aguas del sur de Tenerife, las asociaciones ecologistas reunidas en la Feria del Medioambiente Marino, los talleres de baile, los conciertos de Miguel Bosé, Dover o Fito & Fitipaldis y un final muy adecuado: una suelta de tortugas.