AMSTERDAM ES TANTAS

 cosas que due- le tener que resumirlo en una página, pero si hay que hacerlo, mejor apresurarse y acor- tar distancias en bicicleta, como no podría ser de otra manera. Este vehículo será el hilo con- ductor de un viaje que pasa de un lado a otro a golpe de pedal, de un Rijsmuseum volcado en los 400 años del nacimiento de Rembrandt, al funk y el reggae que asalta al visitante al do- blar una esquina o al entrar en cualquier club. De hecho, el país entero ha consagrado el año 2006 al autor de La lección de anatomía del doctor Tulp, pero para el próximo año apela al instinto musical con doce meses dedica- dos a hacer realidad un lema que no deja du- das: Feel the Rhythm. Las ciudades se descubren caminando por sus calles, pero se pierde bastante tiempo y se consume mucha energía. Amsterdam es- tá totalmente preparada para desplazarse so- bre dos ruedas, como demuestran sus 600.000 bicicletas y el hecho de que este ve- hículo es el amo y señor de las calles, mucho más que el coche, por supuesto, pero tam- bién por encima de los peatones, para los que un paso de cebra es menos que cero si un ci- clista se cruza en su camino.

Así, desplazarse sobre dos ruedas permiti- rá abarcar el máximo de ciudad posible, faci- litando la transición entre museos como el an- tes citado Rijsmuseum, el Museo Van Gogh, el Hermitage Amsterdam, la casa de Anna Frank o incluso el Heineken Museum o el Ams- terdam Arena (templo del fútbol moderno y de toque, que poco a poco va sucumbiendo an- te la cultura del cerrojo italiano) hacia los fes- tivales de clásica, rock y pop, jazz o músi- cas del mundo que asaltarán los espacios públicos de la ciudad holandesa durante el próximo año. Entre medio, imprescindible recorrer sus ca- lles y callejuelas, mejor en sentido centrífugo, es decir, del centro hacia fuera, como la es- tructura radial de sus 165 canales. Todo co- mienza en la Central Staation, punto de des- tino de la mayoría de viajeros que escogen el tren para desplazarse del aeropuerto de Schipol al centro de Amsterdam, y sigue en la plaza Dam, dique original que dio origen a la ciudad. A partir de aquí, perderse por el cen- tro y detenerse en sus plazas, canales, puen- tes, calles, avenidas comerciales, coffee shops y mercados de flores, para dirigirse luego, cuando la noche ya ha hecho acto de pre- sencia, hacia las oscuras callejuelas del Ba- rrio Rojo.

Amsterdam tiene alrededor de 740.000 habitantes, 600.000 bicicletas, 232 tranvías, 165 canales y 1.281 puentes, entre muchas otras cosas. La ciudad holandesa tiene fama de tolerante, pero descubrirla requiere gran- des dosis de tolerancia del visitante, que debe alejarse de cualquier imagen preconcebida para conocerla bien. Las drogas blandas, entre ellas el cannabis y las setas alucinógenas, están permitidas. Por ello, Amsterdam se ha convertido en el destino preferido de estudiantes em- barcados en sus viajes de final de curso. Una vez supera- da la anécdota y el tópico, la ciudad se revela como cul- tural, cosmopolita, romántica, colorista… También existen ciertos inconvenientes, sobre todo a la hora de comer.

Miles de restaurantes se establecen en sus calles, pero los precios son bastante elevados y la calidad deja bastante que desear. Todo no se puede tener. Amsterdam Países Bajos Amsterdam tiene alrededor de 740.000 habitantes, 600.000 bicicletas, 232 tranvías, 165 canales y 1.281 puentes, entre muchas otras cosas. La ciudad holandesa tiene fama de tolerante, pero descubrirla requiere gran- des dosis de tolerancia del visitante, que debe alejarse de cualquier imagen preconcebida para conocerla bien. Las drogas blandas, entre ellas el cannabis y las setas alucinógenas, están permitidas. Por ello, Amsterdam se ha convertido en el destino preferido de estudiantes em- barcados en sus viajes de final de curso. Una vez supera- da la anécdota y el tópico, la ciudad se revela como cul- tural, cosmopolita, romántica, colorista… También existen ciertos inconvenientes, sobre todo a la hora de comer. Miles de restaurantes se establecen en sus calles, pero los precios son bastante elevados y la calidad deja bastante que desear. Todo no se puede tener. Amsterdam Países Bajos

También a estas horas, es más que recomendable un paseo por los canales a bor- do de alguno de los cruceros que se publici- tan por toda la ciudad y que conducen a tra- vés de los puentes iluminados para abrirse luego a la inmensidad del río Amstel. Una vez cumplida con las expectativas ge- neradas por el texto de la guía turística, llega el momento de hacer un verdadero uso de la bicicleta y alejarse del centro, excesivamente comercial, y descubrir barrios puramente ams- terdameses como el Joordan (barrio judío), el Oudzuid o De Pijp, donde el pensamiento más común que puede venir a la cabeza es quie- ro vivir en una de estas casas frente al ca- nal. Deseos aparte, de esta manera se pue- den descubrir de forma casual parques, mer- cadillos y ramblas llenas de holandeses y con pocos turistas a la vista.

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VARIAS IMÁGENES

 Pero todavía queda el que tenía que ser el punto principal de este artículo, es decir, la cultura y la música, que al final se llevan un par de imágenes. La muestra patente del do- minio del claroscuro por parte de Rembrandt en La Ronda de noche, su cuadro más fa- moso y presente en todas partes en forma de carteles, murales, camisetas o tazas, y Cam- po de trigo con cuervos de Vincent Van Gogh, bello y triste a la vez, quizás el aviso del trá- gico final del pintor. En cuanto a música, al- guno de los muchos conciertos que se cele- bran al aire libre. El 4 y el 5 de mayo, el senti- miento de libertad se traduce en el concierto de música clásica conmemorativo de la libe- ración de Holanda de las garras nazis. Entre el 24 y el 26 de agosto, el Uitmarkt pone un escenario en cada rincón y programa con- ciertos de multitud de estilos y procedencias. Como el propio Amsterdam, multicultural y to- lerante. El tópico, mejor dejarlo para el final.

La ciudad ultima un año dedicado a Rembrandt y se prepara para el 2007 bajo el lema ‘Feel the music’

TEXTO EDUARD PALOMARE