EL SENDERISMO cultural por Andorra es uno de los atractivos que ofrece este verano el pequeño Principado de los Pirineos. Historia y naturaleza convergen para ofrecer al visitante un sinfín de actividades y de rutas culturales. Recorrer sus caminos de montaña no es solo un placer para la vista, sino una forma de descubrir su rico legado histórico, que va desde la época del románico hasta las formas de vida rurales más recientes, pasando por su esplendorosa edad del hierro. La Ruta del Hierro, la gran novedad de este año, recupera esa parte de historia tan importante para los andorranos y para el conjunto de las poblaciones pirenaicas. Los antepasados supieron aprovechar el valor de las profundidades de la tierra, extrayendo grandes cantidades de hierro y transformándolo en una importante fuente de beneficios. Y lo exportaron a niveles industriales para toda Europa. El itinerario cultural del hierro atraviesa lugares estratégicos para la industria siderúrgica que emergió del Principado como las minas de Llorts y la collada de Meners. De ellas se proveyeron las ferrerías, entre las que destaca la Farga Rossell, de visita obligada y punto de partida de la ruta Hombres de hierro. Un moderno montaje audiovisual y la reproducción de las fases de manipulación permite entender y revivir la actividad económica que experimentó este país desde principios del siglo XVII hasta finales del XIX. Un conjunto escultórico de artistas contemporáneos dedicados a los hombres del hierro completa los atractivos de la ruta. Este recorrido forma parte de un proyecto transfronterizo de los Pirineos que conecta con otras rutas de Catalunya y el sur de Francia.

RUTAS MUSEÍSTICAS
La red de museos incluye diversas casas típicas y tradicionales donde se reproducen las formas de vida de los antepasados, en las cuales se conservan todos los elementos representativos de las antiguas casas andorranas como la de Areny-Plandolit. Se trata de un edificio señorial construido en el año 1633, que ha sido reformado y ampliado en diversas ocasiones. Algunos miembros de esa familia tuvieron un papel destacado en la sociedad andorrana, como en es el caso de Don Guillem, barón de Senaller y Gramenet, que fue político en su época y promotor de la reforma del 1866 que ampliaba los derechos de voto, entre otras cosas. Algunas de las estancias se conservan intactas, como las bodegas, leñerías, caballerizas, la sala noble, la cocina, los dormitorios, la capilla y la biblioteca. Evoca el ambiente señorial en que vivió la citada familia. A la vez, se hallan por toda la casa diversos ejemplares de animales disecados, una de las aficiones de uno de los descendientes, que llegó a formar un museo en 1930. El lujo era bastante excepcional en la Andorra rural de la época y por eso se exhiben otros prototipos de casa y familia como son el museo de la Casa Cristo en Encamp o la Casa Rull en Sispony. En esta última se reconstruyen con todo tipo de detalles –incluso los sonidos– la vida de la época en el interior de un edificio del siglo XVII rehabilitado.

UN PASEO POR LA HISTORIA
El paseo por la historia de Andorra no puede dejar de lado otras propuestas de gran interés cultural como la vista a su museo nacional del automóvil, en Encamp, una auténtica reliquia para los amantes del motor y que se ha hecho realidad gracias al coleccionismo privado de automóviles que tanto gusta a los andorranos. La historia del tabaco en Andorra y su relevancia para la supervivencia de las familias, se puede conocer en el museo de la fundación Julià Reig, en Sant Julià de Lòria, así como la del perfume, en Escaldes-Engordany, que ha sido posible gracias a la fundación de Julia Bonet, conocida empresaria de la perfumería y cosmética.

ROMÁNICO EN LOS PIRINEOS
Pese a ser famosa por sus largas colas de vehículos hacia las estaciones de esquí en invierno y sus transitadas avenidas comerciales, Andorra atesora tranquilidad e importantes valores naturales y culturales. Su legado románico, repartido por todo el territorio es la gran joya del patrimonio arquitectónico del Principado. Sorprende el buen estado de conservación tanto de las fachadas como de algunos interiores, sobre los que los servicios de restauración trabajan constantemente. Se pueden apreciar los monumentos en miniatura en el museo de arte de Escaldes-Engordany. Además, este verano Andorra permite disfrutar de todo el recorrido con un autobús turístico. Y para comprender mejor la dimensión de la Andorra románica es importante visitar el centro de interpretación del románico en el bello pueblo de Pal. Tradición y modernidad son perfectamente compatibles en la Andorra de hoy, donde una gran oferta de actividades al aire libre, de tratamientos y ocio en aguas termales, con Caldea como máximo exponente, así como fiestas mayores, hacen del Principado de Andorra un lugar óptimo para el veraneo.