DICEN QUE AQUITANIA

es la región so- ñada por los gastrónomos, aseguran otros que los veraneos en Biarritz, San Juan de Luz o Hendaya son incomparables, son muchos los que afirman que las estacio- nes de invierno de los Pirineos son idea- les para el esquí y casi todos coinciden en asegurar que Burdeos es una de las ciu- dades más bellas de Francia. Además, Aquitania ofrece al visitante un clima sua- ve, una costa excepcional, unos bellos pueblos y ciudades, una espléndida gas- tronomía y unos inigualables vinos. Por estas y por muchas otras razones Aqui- tania es un destino para todas las esta- ciones, un lugar ideal a donde viajar y don- de permanecer por unos días disfrutando siempre de un clima que se caracteriza por su suavidad. A partir de mayo se inicia la temporada de verano que, fácilmente, se prolonga hasta octubre. Durante estos meses el ba- ño y la playa, los deportes de aguas bra- vas y al aire libre, los paseos y las fiestas adquieren especial protagonismo. En pri- mavera y en otoño pasan a primer plano las riquezas culturales, gastronómicas y vinícolas; es también buen momento pa- ra cuidar el cuerpo en los spas y con la ta- lasoterapia. En invierno llega el momen- to del esquí y del senderismo en las esta- ciones del Pirineo.

PATRIMONIO CULTURAL

Pero, sea cual sea la estación del año, el turismo urbano permite disfrutar del pa- trimonio cultural y arquitectónico; de los museos y las grandes exposiciones; de los festivales de teatro, danza o música; de las compras y, por supuesto, de los restaurantes de renombre o de los bares llenos de ambiente. Es un turismo que ofrece todo el encanto de pueblos y ciu- dades, que permite callejear sin prisa, em- paparse del sabor local, saborear unos manjares y unos vinos cuya fama ha so- brepasado todas las fronteras y forman parte del orgullo nacional. Arcachon, Saint-Emilion, Bayona, Ber- gerac, Sarlat, Biarritz, San Juan de Luz, Périgueux, Pau o Agen son algunas de las localidades con una oferta turística muy atractiva, ya sea por su historia, su ar- quitectura, sus museos, su encanto, su comercio o, simplemente, porque saben reflejar como nadie un arte de vivir muy especial.

BURDEOS, LA SEÑORIAL

Las grandes obras realizadas en los últi- mos tiempos han devuelto a Burdeos to- do el esplendor que le hizo acreedora, en el siglo XVIII, al título de la ciudad más be- lla del reino. Con la elegancia que le pro- porcionan sus señoriales mansiones, con el porte de sus puentes, con sus barrios antiguos y sus zonas monumentales, Bur- deos goza hoy de una animación des- bordante, en la que sobresalen la noche semanal de los patinadores, las fiestas del río o del vino, las citas dedicadas a los an- ticuarios o al arte moderno.

Cerca de Burdeos, Biarritz es un desti- no cuyo atractivo como estación de ve- raneo se remonta al siglo XIX, algo que se refleja claramente en las mansiones de fantasiosa arquitectura del barrio de Mi- ramar. En el Viejo Puerto son las casas vascas las que destacan, mientras en la playa Des Basques los surfistas luchan por dominar a las olas. De Bidart a Hendaya el camino del lito- ral transcurre por una serie de puebleci- tos vascos pegados a la costa. En un en- torno protegido y con fantásticas vistas, el camino cubre 25 kilómetros transitados antaño por los contrabandistas y que hoy son ideales para ser recorridos tanto a pie como en bicicleta. San Juan de Luz sigue ofreciendo atractivos como las mansiones de los antiguos corsarios o la iglesia de San Juan Bautis- ta, donde Luis XIV se casó con la infanta María Teresa de Habsburgo. Tras cruzar el puente y ya en la localidad de Ciboure puede visitarse la casa natal del compo- sitor Maurice Ravel.

DONDE EL VINO ES EL REY

En una tierra como Aquitania, donde la gastronomía ofrece delicias tales como las ostras de Arcachon, la merluza del golfo de Vizcaya, el fuagrás, los magrets o los confits de pato, la ternera de Chalosse, el cordero de Pauillac, el jamón de Bayona, las morcillas o la trufa del Périgord, el vi- no alcanza la categoría de gran protago- nista. Un protagonismo que, por otra par- te, ha sabido compaginar perfectamente con el agua –no en vano Aquitania signi- fica el país de las aguas– gracias a los spas situados en los viñedos, a la vinote- rapia y a unos restaurantes donde el cui- dado de la salud y la dieta se convierten en un placer. De esta forma, en el viñedo de Tursan, a las puertas del Armagnac, la granja ter- mal de Eugénie-Les-Bains y los hoteles con encanto de Christine Guérard han creado el primer spa situado en el cora- zón de un viñedo. Son unos hoteles con encanto que, como el Couvent des Her- bes, Les Prés d’Eugénie, Le Logis des Gri- ves, o la Maison Rose, ocupan, respec- tivamente, una casa de campo del siglo XVIII, una residencia colonial del XIX o una mansión solariega que propone cuatro vi- viendas independientes en torno a un am- plio salón y una sala de estar. La visita a las bodegas del viñedo de Tursan (con ci- ta previa), es un elemento casi obligado. No mucho más lejos se encuentra el viñedo de Armagnac y la localidad me- dieval de Labastide d’Armagnac.

En el viñedo Des Graves, cerca de Bur- deos, el Spa Vinothérapie-Caudalie y Les Sources de Caudalie se integran en la pro- piedad vinícola Château Smith Haut-La- fitte. Allí ha nacido la palabra vinoterapia como la mejor forma de denominar los cui- dados que se basan de los polifenoles de uva. Los restaurantes La Grand’Vigne y La Table du Lavoir, dirigidos por el chef Franck Salein, son una clara muestra de una nue- va cultura culinaria. Los châteaux y los vi- nos de Burdeos, Graves, Sauternes y Saint-Emilion son un atractivo irresistible. En el Médoc, rodeado por las viñas de Château Margaux, el Spa Harmonia del Hotel Le Relais de Margaux invita a los masajes orientales y a una deliciosa es- tancia en la zona del Bordelais. La ruta de los castillos ofrece aquí la visita a lugares con nombre tan mítico como Mouton- Rothschild, Latour o Lafitte-Rothschild. En el viñedo de Saint-Emilion el Hotel Gran Barrail Château Resort ofrece un spa caribeño. No puede faltar aquí la visita a Saint-Emilion y a unos viñe- dos que son patrimo- nio de la humanidad.

Cuatro lugares para visitar

Al recorrer Aquitania, el visitante debe anotar en su agenda cuatro lu- gares que no debe perderse: DLa duna de Pilat y el Bassin d’Ar- cachon. La duna de Pilat es la más alta de Europa ya que alcanza 104 metros de altura. DEl valle del Dordoña, entre Vézac y Trémolat. En cada orilla se le- vantan castillos y pueblos fortifi- cados, recuerdo de los enfrenta- mientos entre franceses y gascones durante la guerra de los cien años. DLascaux y el valle del Vézère, en- tre Le Bugue y Terrasson. Esta zo- na es patrimonio mundial de la hu- manidad por la riqueza de los yaci- mientos y de los descubrimientos prehistóricos, en especial las cue- vas con pinturas de Lascaux, Font de Gaume o Les Combarelles. DEl castillo de Bonaguil y el bajo valle de Lot, entre Aiguillon y Fu- mel. Es este un enclave cada vez más abierto al turismo fluvial y al cicloturismo. Se levantan allí pue- blos encaramados a la roca, como Pujols y Penne d’Agenais.

Y en la red:

CRT AQUITANIA:

www.tourisme-aquitaine.fr/es

MAISON DE LA FRANCE:

www.franceguide.com

Foie gras de aquitania hasta su mesa:

www.noespate.com