VISITAS RECOMENDADAS DE LAS GRIETAS

del suelo se levantaron cumbres afiladas, masas de roca estéril que clamaban al cielo. Se abrazaban, en una ínti- ma entrega, dibujando extensas cordilleras que dominarían el territorio. En su interior quedó si- lueteado un país de altura, de mesetas volcá- nicas cruzadas por valles profundos. Allí las aguas embestían salvajes sus cauces, como el del río Araxe, la mayor de estas corrientes. El agua, fuente de vida, determinó dónde de- bían concentrarse sus gentes. Ocurrió así en el curso del río Razdan, donde brota Ereván, la capital, como flor del desierto. Su ubicación, en una región de huertos y vi- ñedos, es centro cultural, industrial y de trans- portes. De sus fábricas se escapa el intenso olor del vodka y el brandy, los metales prima- rios, la maquinaria, el caucho, el plástico, los textiles y los productos alimenticios.

 La ciudad se arrodilla a los pies de su eter- no defensor, el enorme monte Ararat, inabas- table lugar sagrado que pocos armenios han tenido la oportunidad de escalar, ya que se en- cuentra en suelo enemigo: mencionar el nom- bre de Turquía es suficiente para ganarse una mirada devastadora.

Han pasado más de nue- ve décadas desde la masacre, pero nadie ol- vida. Los armenios hablan de genocidio y los turcos se hacen los suecos, argumentando que no hubo ningún tipo de política oficial de lim- pieza étnica contra el pueblo armenio. La ten- sa situación se prolonga generaciones des- pués, sin que los descendientes de aquellos tristes hechos puedan deshacerse de los vie- jos rencores. El enfrentamiento se recuerda en el centro de Ereván, donde se alza el museo en honor a las víctimas del holocausto, y don- de cada 24 de abril llegan miles de peregrinos. Fuera del museo, las calles de Ereván cons- tituyen un curioso entramado concéntrico ro- deado por zonas verdes. Y a diferencia de aquél, éstas respiran calma y seguridad. Se trata de una urbe pacífica en mitad del polvo- rín caucásico, donde disfrutar de innumerables cafés o jugar tranquilamente en algún casino. Asiática de corazón y europea de mentalidad.

RECUERDOS DE LO QUE FUE

 La plaza de la República es el corazón de Ere- ván. Allí se encuentra el lujoso hotel Marriot, los restaurantes de moda, las exclusivas boutiques y una enorme pantalla que emite anuncios las 24 horas del día. Desde ese mismo lugar vi- gilaba la plaza en los años soviéticos una es- tatua del camarada Lenin. La cabeza se en- cuentra hoy en el jardín del museo nacional. Del cuerpo, nadie sabe su paradero. Desde la plaza se divisa otra estatua, la de la madre Armenia, en lo alto del parque Hagh- tanak. Ocupa el lugar dejado por la figura de Stalin, que durante años cruzaba su mirada con el Lenin de la plaza de la República. Pero éste no es el único lugar donde la hue- lla del sovietismo permanece viva.

Todos los fi- nes de semana el mercado de Vernissage ofre- ce la posibilidad de comprar carteles de propa- ganda comunista, medallas militares o unifor- mes del ejército rojo. Algunos de los cachiva- ches que allí se comercializan son verdade- ras joyas para el curioso, y para el que sigue pensando que todo pasado fue mejor.

PRIMEROS PASOS DEL HOMBRE

Armenia fue uno de los primeros lugares en los que se desarrolló la civilización humana, don- de se fundió hierro y cobre y donde algunos granos de cereales, como el centero, pudieron desarrollarse por primera vez, constituyéndo- se como base de la gastronomía de la región. Hoy en día, el cordero es el alimento básico de su buena mesa. El kashalama, su versión cocida, es una especialidad muy típica, co- mo también lo es la trucha del lago Sevan. Las frutas y las verduras no son difíciles de encon- trar, a pesar del bloqueo de la economía de la etnia azerí. Finalmente, judías, garbanzos, berenjenas y yogures (tabouleh) son otros de los manjares de obligada degustación. Las excelencias culinarias de Armenia se po- nen especialmente de relieve en todas sus fes- tividades, tales como el Año Nuevo –cuando la gente se intercambia regalos–, el día de la Maternidad y la Belleza (7 de abril) o la Sema- na Santa, en la que se libra una curiosa bata- lla: los armenios pintan huevos de color ma- rrón y, según la tradición, aquellos que consigan romper más huevos ajenos, verán cumplirse sus ilusiones. Aunque disfrutar del espectácu- lo ya es, de por sí, un sueño cumplido.

EREVÁN NO ES EN ABSOLUTO lo que se dice un destino turístico. Sin embargo, instalán- donos allí como campamento base, existen una serie de preciosas excursiones que pue- den realizarse en pocas horas. Es obligada la visita al lago Sevan, situado a una hora de la capital. Los planes hidroeléctricos de la an- tigua URSS estuvieron a punto de secar es- ta maravilla de casi mil kilómetros cuadra- dos, que sirve de válvula de escape para los armenios durante el verano. Las montañas cercanas también esconden preciosos templos de diferentes épocas, que constituyen verdaderas reliquias para el pue- blo armenio. Es el caso del Monasterio Ge- ghard, del siglo IV d.C., excavado en roca y que se encuentra en perfecto estado de con- servación. Por otro lado está el Vaticano de los armenios: Eschmiadzin. Aquí se encuen- tra la catedral de Mayr Tachar, los semina- rios de los futuros curas y el monumento que se levantó en honor al papa Juan Pablo II con motivo de su visita del año 2001. Si se planifica la ascensión al monte Ararat, hay que reservar al menos cuatro días y pe- dir previamente los permisos pertinentes pa- ra coronar este volcán, célebre por escon- der, según la leyenda, el arca de Noé. Espiritualidad de alta montaña

TEXTOALBERTO GONZÁLEZ