EL CERRO DE Santa Catalina, en Gijón, es la cuna de una de las obras de Eduardo Chillida: el Elogio del Horizonte. Esta estructura de hierro, desde la que se escucha el mar, puede ser la excusa perfecta para empezar un viaje en esta ciudad del Cantábrico. Aprovechar las vacaciones de Semana Santa para visitar los rincones de Gijón es una buena opción, pero si ya se tienen planeados estos días de primavera, los meses de verano también son una oportunidad para escaparse a la ciudad asturiana. Su pasado romano, su patrimonio escultórico y arquitectónico, su gastronomía, su situación privilegiada frente al mar o su variada oferta cultural para el día y la noche son solo unas cuantas razones para elegir Gijón como destino. Esta ciudad de la costa cantábrica une lo mejor de un paisaje frente al mar con los lujos de estar rodeada de zonas rurales y, a pesar de ser una gran ciudad, sus barrios recogen la vida tranquila de sus gentes. Las oficinas de información turística de la ciudad, englobadas bajo el nombre de Infogijón, han diseñado un programa de visitas guiadas que permiten conocer la ciudad desde varias perspectivas: desde Cimadevilla, el barrio de pescadores, hasta viajes al pasado visitando el románico distribuido en sus parroquias rurales, Gijón desde el mar, panorámicas desde los puntos más altos de la ciudad o un recorrido por los enclaves que dan importancia al papel de la mujer en la historia local, a través de Gijón en femenino. Los más intrépidos tienen, en esta ciudad del norte, actividades deportivas para todos los gustos: aviación, vela, piragüismo, pesca, surf o parapente. Además, la ciudad también está pensada para los más pequeños, que pueden realizar campamentos que combinan el deporte con la naturaleza.