EL VALLE del Nalón atesora una centenaria tradición industrial y minera, que ha legado un interesantísimo patrimonio arqueológico en un entorno de sublime belleza, cuyo máximo exponente es el parque natural de Redes. Verdes paisajes y gran riqueza en flora y fauna definen este territorio enclavado en la cuenca del río más largo de la comunidad. Se accede al concejo de Langreo remontando el cauce. Asoma entonces La Felguera, población de marcado carácter industrial donde puede visitarse el Museo de la siderurgia o la capilla de Llungueru (siglo XVIII). Y si con suerte se llega en diciembre, hay que asistir a la fiesta de la fabada, cita obligada para los amantes de esta especialidad astur. Sama de Langreo –capital del concejo– conserva también una imagen minera e industrial. Allí se recomienda visitar la iglesia de Santiago (siglo XIX) y, un poco más adelante, en Ciaño, la Torre y Casa de La Quintana (siglo XIV) y la iglesia de San Esteban, con su puerta románica. Los que llegan a este punto suelen ascender también a El Carbayu, desde donde se obtiene una preciosa panorámica del valle, y se puede hacer una visita a la ermita de Nuestra Señora del Carbayu, originariamente románica, aunque remodelada en el siglo XVIII. Continuando por la misma carretera, la vista se detiene sobre el castillete del pozo María Luisa, que marca el paso al concejo de San Martín del Rey Aurelio. Poco antes de llegar a El Entrego, en lo que fue la escombrera del pozo minero de San Vicente, se encuentra el Museo de la Minería y de la Industria, donde se representa cómo era el trabajo en las minas desde la antigüedad. La siguiente parada es Sotrondio, capital del concejo, conocida entre otras cosas por el certamen gastronómico de Los Nabos, declarada fiesta de interés turístico del principado de Asturias. En Blimea destaca el palacio de los García Ciaño (siglo XVIII) y la casa de los Fernández Miranda (siglo XVI). Junto a platos como la fabada, el pote o los productos de la matanza, San Martín del Rey Aurelio destaca también por los pimientos y las cebollas rellenas, que cuentan con sendos certámenes en Blimea y El Entrego y que también han sido considerados fiestas de interés turístico. En el Alto del Nalón el viajero se detiene en Pola de Laviana, capital del concejo de Laviana. Es una animada villa con activa vida comercial, que celebra su mercado semanal los jueves y que se conoce, sobre todo, por el descenso folclórico del Nalón, donde ingenios acuáticos llenan el río de impresionante colorido. VISTAS PRIVILEGIADAS Cuando el valle se hace más estrecho indica que se está entrando en Sobrescobio. Desde la capital –Rioseco– hacia Villamorey se eleva el Torrexón, la vieja torre defensiva. Y siguiendo por la misma carretera, llega Soto de Agues, donde podemos iniciar la ruta del Alba, con vistas tan impresionantes como las que se obtienen desde la aldea de Ladines. Ya en el concejo de Caso, en Tanes, sobresale la iglesia de Santa María (siglo XVI). Y tras atravesar la presa, se entra en Caleao, donde el primer fin de semana de agosto tiene lugar la fiesta del Segador. Muy cerca, en la Collada de Arnicio, se organiza el certamen del queso Casín, el último fin de semana de agosto. Y es que nos acercamos a Campo de Caso, protagonista de esta ruta, pues es allí donde se encuentra la Quesería Reniegos Agroturismo, actualmente la única elaboradora de Queso Casín amparada bajo la DO. Está regentada por Mari Ángeles Álvarez, que en 1991 se marcó el reto de recuperar la producción de esta delicatesen y llevarla de nuevo a los mercados, contribuyendo especialmente a su resurgimiento. TRAMO FINAL Bezanes es el punto de partida para ascender a la Vega de Brañagallones. Desde allí se pueden realizar diversas travesías hasta el lago Ubales o las majadas de Valdevezón y Vega Pociello. Resulta interesante observar el trabajo de los artesanos madreñeros en Pendones, Bezanes o Veneros. En este último lugar, el Museo de la Madera constituye una visita gratificante para los curiosos. Desde aquí se inicia el ascenso al puerto de Tarna a través de una carretera de sinuoso trazado y vistas de vértigo. Allí, en la cima del puerto, es donde nace el Nalón, puro y generoso, cuyo trazado colma de bienes a la tierra asturiana.