“LA PRESENCIA DE UN VOLCÁN, incluso apagado, siempre imprime al paisaje un algo sorprendente”. La cita no es de un cualquiera. La pronunció el genial novelista francés Stendhal (1783- 1842), seguramente maravillado por la presencia de un cráter. Y es que el mundo volcánico está lleno de misterios y secretos. Algunos de ellos se citan en la región de Auvernia, en el corazón de Francia, un paraíso de la naturaleza ideal para disfrutar de una excursión en plena primavera. Conocidos y respetados desde tiempos ancestrales, los volcanes de Auvernia fueron redescubiertos por un grupo de científicos en el siglo XVIII. Jean-Etienne Guettard, mineralogista parisino, analizó en 1751 las piedras utilizadas para edificar casas y fuentes. Le recordaban las muestras de lava del Vesubio y del Etna. No iba mal encaminado. Se desplazó al Puy de la Nugère y confirmó su intuición. En mayo de 1752 expuso su descubrimiento en la Academia de las Ciencias. Un cuarto de siglo después, fue plenamente aceptado y, hoy, es uno de los ejes turísticos del país vecino. Por algo será. CIENTOS DE CRÁTERES Auvernia cuenta con cientos de volcanes, como el Puy de Dome, famoso y temido por los ciclistas del Tour de Francia. Su panorama es impresionante, con amaneceres y puestas de sol que han fascinado a miles de personas. Escenario de las experiencias de Blaise Pascal sobre la gravedad y lugar de reunión de las brujas en la época romana, las historias que lo rodean engrandecen aún más su leyenda. Sus cumbres son un lugar muy apreciado por los aficionados al ala delta y por los parapentistas, que pueden despegar sea cual sea la dirección del viento. Más al sur, se elevan los macizos del Sancy y del Cantal, el volcán más grande de Europa. Estos impresionantes conjuntos geológicos, de visita obligada, están unidos por las altas mesetas del Cézallier, con inmensas corrientes de lava erosionadas por los glaciales del cuaternario. La magia de los volcanes encuentra un marco ideal en el parque natural de Vulcania, a 15 kilómetros de Clermont-Ferrand, un complejo inigualable con imágenes satelizadas, maquetas animadas, un espectáculo audiovisual en pantalla gigante, una película en relieve y diversas simulaciones. Un paraíso semejante es el del parque de Livradois-Forez, creado en 1986 para dar mayor valor al ambiente, los paisajes y las riquezas naturales. LA RUTA DE LOS CASTILLOS Con más de 50 castillos para visitar, la región de Auvernia posee un patrimonio particularmente rico. Seis circuitos invitan a descubrir estas fortalezas: el Bourbonnais, las Limagnes, los Volcanes y los Combrailles, el Livradois-Forez, la Haute-Loire y las Montañas del Cantal. Sonidos, luces, espectáculos en vivo, visitas temáticas guiadas, exposiciones y conciertos son algunas de las actividades que se desarrollan en estos castillos. Pero un fin de semana en Auvernia da para mucho más. De los Combrailles a la Foret de Tronçais, entre Cher, canal del Berry y gargantas del Sioule, se encuentra el país de los bosques y de los ríos. Montañas, iglesias románicas y castillos medievales adornan el paisaje de este zona marcada por las pendientes volcánicas del Allier, un templo del aire puro. El sur de Auvernia, bañado por las gargantas salvajes del Allier y el Loira, se presta a la práctica de deportes de aguas vivas, mientras que los espacios del Mezenc y del Meygal son ideales para las actividades en plena naturaleza. Bases de piragüismo y rafting, zonas de baño vigilado, escuelas de vuelo libre y de escalada son los ejes de una zona privilegiada. Los museos -unos 130 centros dedicados a todas las artes-, una gastronomía exquisita -basta probar los famosos quesos- y la ruta de los oficios son otros ejemplos de una riqueza sin parangón.