El río Lot, un afluente del Garona, marca el ritmo del hermoso valle que lleva su nombre. Una cadencia serena, tranquila, bucólica y hospitalaria, que invita a ser disfrutada sin prisas, dejándose llevar por la corriente. En este sentido, el tramo del río que transcurre por la región de Aveyron es especialmente adecuado para practicar algún deporte acuático y, de esta forma, descubrir a golpe de remo algunos de los pueblos más encantadores de la región, como Sainte-Eulalie d’Olt, Espalion o Entraygues-sur-Truyère. En estas localidades se encuentran diversas bases náuticas para apuntarse a alguna actividad en el río o alquilar una embarcación.

A la hora de disfrutar del agua se debe tener en cuenta la dosis de adrenalina que uno quiera conseguir. Los más atrevidos tienen como propuesta el balsismo (rafting) o el piragüismo en aguas bravas. En algunas ocasiones, la práctica de la piragua adquiere otra dimensión, gracias a diferentes centros que ofrecen la posibilidad de aprender a realizar las figuras más atrevidas de carácter freestyle. Es decir, todo tipo de acrobacias y volteretas, solamente aptas para expertos sin ningún tipo de miedo.

También se pueden descubrir las sensaciones que ofrecen las aguas bravas a bordo de embarcaciones colectivas neumáticas, de cuatro hasta ocho plazas, para familias o grupos de amigos. A bordo de estos grandes barcos hinchables –perfectamente diseñados para sortear los volúmenes de agua importantes– los integrantes pueden sentir en su propia piel los movimientos del río, como si fuera una montaña rusa controlada por las fuerzas de la naturaleza. Eso sí, el rafting se practica en una embarcación segura y fácil de manejar con la ayuda de remos, hasta en las aguas más rebeldes.

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A orillas de la Historia

Aunque también existen opciones más tranquilas, como practicar kayak por las aguas sosegadas que conducen hasta orillas de pueblos medievales, cuyas piedras han sido testigos del devenir de los tiempos. Una actividad que no requiere gran esfuerzo ni habilidad, si bien sí que se precisa una cierta forma física para no quedar agotado a los primeros 100 metros de trayecto.

Pero no pasa nada, porque también existe la posibilidad de seguir el curso del Lot a bordo de alguno de los cruceros que lo recorren diariamente.Entre todos ellos destaca el Bâteau de L’Olt, que parte de Flagnac con un doble objetivo: mostrar a los pasajeros toda la belleza del valle del Lot y ofrecerles una degustación de los productos típicos de la región, que son muchos: truchas, tripous (callos), setas, farçous (especie de crepes con verduras o carne), fuagrás, cous farcis (cuello de oca o pato relleno) y confits (carne de cerdo, oca o pato cocida en su propia grasa), quesos de oveja y cabra, vinos locales…

Otra de las posibilidades para disfrutar de las aguas del Lot, aunque en este caso desde la orilla, es la pesca. El valle es famoso entre los aficionados a la pesca de la trucha, de la carpa y del lucio. Existen numerosos recorridos para los pescadores en lagos, ríos y riachuelos, con acompañantes expertos en la materia que comparten gustosamente sus secretos con los visitantes, siempre y cuando muestren el mismo respeto por el río que ellos. En este sentido, una gestión ejemplar del patrimonio natural hace todavía posible pescar en la zona la verdadera trucha salvaje, hecho que atrae a pescadores de toda Europa.

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En tierra

Una vez se han experimentado al máximo los placeres del agua, llega el momento de poner los pies en tierra firme y descubrir algunos de los tesoros que albergan los pueblos que se levantan a orillas del Lot. Saint-Geniez-d’Olt, por ejemplo, cuenta con una arquitectura religiosa que muestra la evolución de los estilos constructivos. Del claustro y la capilla de los Agustinos del siglo XIV a la capilla de los Penitentes Negros del siglo XVII, pasando por la iglesia parroquial barroca (siglo XVIII).

De Espalion destacan sus monumentos de piedra arenisca rosa, con la imagen tradicional del Palacio Viejo renacentista y del Puente Viejo, así como la iglesia de Persia, una joya de arte románico de los siglos XI y XII. Y en Entraygues-sur- Truyère esperan para poner el broche a la visita sus vinos de calidad superior.

Texto: Xavi Datzira

Fotos: www.tourisme-aveyron.com