Barcelona se prepara para recibir toda una galería de cruceros de todos los tamaños y categorías, que reflejan hasta qué punto se han extendido este tipo de vacaciones que abarcan del verdadero lujo a las opciones más populares. En total, el puerto de Barcelona aspira a volver a alcanzar este año el hito de los 2,6 millones de cruceristas que ya coronó en el 2011 y que el año pasado cayeron ligeramente por causas coyunturales. Con o sin crisis, los principales mercados europeos y americanos siguen insuflando viajeros y en el Mediterráneo, Barcelona es el destino rey sin que nadie le haga sombra.

La temporada alta se presenta efervescente de actividad, con presencia de to- das las navieras del mundo y con sonados estrenos de buques. En Barcelona, los nuevos fichajes del puerto serán el MSC Preziosa, el Royal Princess, el Carnival Legend (el único que no es nuevo), el Carnival Sunshine (remodelación total del Destiny) y un nuevo barco de la Compagnie des Iles du Ponant.

Más allá de las escalas, el verdadero éxito de la infraestructura barcelonesa es haberse convertido en puerto clave de inicio y final de rutas, un trabajo que el pasado mes le valió de nuevo uno de los principales premios del sector, como mejor puerto de operaciones de turnaround (de embarque y desembarque), entregado en el marco de la Cruise Shipping Miami. Este tipo de operativa implica una compleja logística para que miles de viajeros y sus respectivos equipajes suban a bordo o bajen, en el mínimo tiempo y con la mayor eficiencia. Para la ciudad de Barcelona implica que los viajeros no solo paseen unas horas por la ciudad, como sucede con las escalas, sino que habitualmente pernocten en ella para conocerla cuando llegan de otros destinos para iniciar su singladura en la capital catalana. Fuentes del puerto de Barcelona destacan que en el 2012 el 60% de los usuarios fueron precisamente de turnaround, en concreto 1,43 millones.

El impacto econó- mico de este tipo de viajes es cada vez más importante para Barcelona, ya que se estima que supone unos 315 millones de euros anuales, según datos de Turis- me de Barcelona. Se calcula que cada pasajero aporta una media de 106 euros por día, aunque los que inician ruta llegan a los 130. Incluso la tripulación, que también se cuenta por miles, deja un gasto medio en Barcelona de 30 euros diarios.

Pese al ligero retroceso del 2012, causado por el bajón de cruceristas españoles a causa de la crisis y por la baja de algunas rutas por problemas puntuales de las navieras, la perspectiva es optimista. El presidente del puerto, Sixte Cambra, destaca que “las perspectivas de la industria son muy buenas porque los operadores siguen apostando por introducir nuevos barcos y buscar nuevos mercados que tienen un gran potencial”. Estas novedades, sumadas a la rotación de barcos que lleva a cabo cada compañía para seguir manteniendo el in- terés de los cruceristas del Mediterráneo, hacen que sean muchos los viajeros que repiten rutas y salidas desde la ciudad por el puro placer de descubrir las particularidades de cada barco.

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En este sentido, la ciudad vivirá algún día de repóquer, como el 17 de mayo, cuando se esperan ocho barcos que sumarán 30.000 cruceristas. Será uno de los fines de semana más potentes del 2013, ya que entre los días 17 y 19 pasarán por las terminales barcelonesas más de 63.000 usuarios. Pero la actividad será frenética en otras muchas fechas, como el 11 de abril, con 23.000 personas y cinco buques; y el 6 de octubre, con 24.000 pasajeros en seis naves. Fechas que reflejan que el fenómeno de los cruceros va mucho más allá del verano.

Pese al efecto de la recesión económica entre los cruceristas españoles, estos siguen manteniéndose como la nacionalidad número uno en el puerto local, con un 19% del total de pasajeros. A corta distancia les siguen los estadounidenses, que representan un 17%, seguidos por los británicos (14%), los italianos (10%), los alemanes (7%) y los franceses (5%). No obstante, el incremento de vuelos directos in- tercontinentales llevan a pensar a los responsables del puerto de Barcelona en una creciente “internacionalización” de este tipo de pasaje.

En la actualidad, la capital catalana se conecta de forma regular con Atlanta, Nueva York, Miami y Filadelfia en Estados Unidos, con Toronto y Montreal en Cana- dá, con São Paulo en Sudamérica y con Doha, Dubái y Singapur en Asia.

Texto: Patricia Castán