CON UNA POBLACIÓN

en torno a los 275.000 habitantes, la ciudad que se atre- vió a construir el Titanic cuenta con un sin- fín de propuestas que la sitúan a la cabe- za del progreso en el universo del ocio, la restauración y la cultura. Belfast combina de maravilla su naturaleza industrial con su sensibilidad cultural. Es una ciudad mo- derna, con mucha marcha, perfecta para ir de compras, con tiendas de importan- tes firmas internacionales. Recientemen- te ha sido nombrada por las Naciones Uni- das como la ciudad más segura del mun- do para los turistas. Situada entre las mon- tañas y la orilla del estuario, Belfast com- bina la arquitectura victoriana con una fas- cinante herencia industrial y un bello entor- no natural. Es una ciudad distinta, llena de sorpresas y fácil de visitar a pie. El recorrido puede empezar por los cen- tros culturales más importantes de la ciu- dad: el Belfast City Hall, el ayuntamien- to, que se terminó de construir en 1906 para conmemorar el estatus de ciudad otorgado por la reina Victoria en 1888; la Linden Hall Library (biblioteca), que en- cierra la historia literaria y política de la ciu- dad en más de 26.000 volúmenes; la Grand Opera House, diseñada en 1894 por Frank Matchan, arquitecto especiali- zado en levantar teatros; la impresionan- te catedral de Santa Ana, de estilo romá- nico; el castillo de Belfast o el Museo del Ulster, lugar de gran predicamento por sus colecciones de pintura, historia, ciencias naturales y arqueología irlandesas. El ocio y los eventos culturales y artís- ticos son otros reclamos de la ciudad. Por ejemplo, un buen concierto de pop en el Odyssey Arena, un complejo multicultural y multiocio que abarca todas las áreas del entretenimiento y que cuenta, entre otras cosas, con W5, un centro interactivo de ciencia y tecnología. El Odyssey Pavilion, que aloja bares, restaurantes, cines y tien- das, es el centro deportivo más grande de Irlanda del Norte, con capacidad para 10.000 espectadores. Para tomar una copa, oír buena músi- ca y echar unos bailes, hay que pasar por Apartment, el número uno de la ciudad por estilo y elegancia; o frecuentar Milk, templo del hip-hop y donde lo último que puedes esperar que te sirvan es un vaso de leche. Pero para conocer y saborear un lugar auténticamente irlandés, nada como el Crown Liquor Saloon, el pub más famoso de Belfast, de época victoriana y con una decoración interior repleta de azulejos muy coloridos y brillantes, escul- turas y cristal. Antes o después de tanta copa, los restaurantes Cayenne, James Street South o Northern Whig permiten degustar las especialidades típicas del país, como ostras, mariscos, salmón, lu- bina, pan de patata, salchichas de cerdo, estofado irlandés, puré de patatas con ce- bolletas, o por descontado, un buen de- sayuno irlandés para comenzar el día. Belfast está considerada como la puer- ta de entrada hacia el resto de Irlanda del Norte e incluso hacia la parte noroeste de la República de Irlanda. Por ello, vale la pena alargar la visita y emprender alguna excursión para conocer los lugares más emblemáticos de esta enigmática tierra.

TEXTO JULIO MAYA

VUELO DIRECTO DESDE BCN

Desde el pasado 10 de diciem- bre, viajar hasta la capital de Ir- landa del Norte es mucho más fácil gracias a Aer Lingus. La compañía aérea ofrece vuelos directos entre Barcelona y Bel- fast a bordo de un avión A-320. Las tarifas de estos viajes cues- tan a partir de 20 euros por tra- yecto desde el aeropuerto de El Prat (tasas e impuestos inclui- dos). Para más información, consultar la página web de la ae- rolínea (www.aerlingus.com).