CUANDO EN EL 2000 la cadena Barceló se hizo con el antiguo hotel de la avenida Zumalacárregui de Bilbao tuvo una gran visión de futuro. Porque poco tenía que ver aquel edificio con el actual Barceló Avenida: un tres estrellas de 1967 venido a menos que, sin embargo, “tenía potencial para acabar siendo un buen proyecto”, recuerda Montse Gil, actual directora. A la reforma integral no se le puso punto y final hasta enero del año pasado, con lo que la impresión del huésped es la de alojarse en un hotel prácticamente nuevo. Un cuatro estrellas que ha transformado completamente el antiguo inmueble y ha aprovechado un solar contiguo para levantar una nueva ala, que queda integrada bajo una única piel, que unifica el proyecto. Así es como se ha convertido en un hotel de gran tamaño, con 189 habitaciones y 16 salas de reuniones, un número récord en todo Bilbao. A estos servicios hay que añadir los que, según Gil, son “otros de los principales reclamos”: el spa y el centro de fitness de 1.200 metros cuadrados, que gestiona la cadena Fitness Place y que actualmente constituye el gimnasio más grande de toda la ciudad, con sala de máquinas y las últimas modalidades de actividades dirigidas, desde taichí a aeroboxing. A esto se suma una fuerte apuesta gastronómica: “Como base están presentes los ingredientes de la cocina tradicional vasca, pero trabajados desde una visión creativa, prestando atención al producto de temporada y posibilitando el establecimiento de sinergias entre chefs de diferentes orígenes, lo que enriquece el menú”, dice Gil.

CONCEPTO DE DESCANSO

Camas tipo king, fundas nórdicas, suelo de parquet antialérgico, punto aromático natural, acceso a internet por ADSL, ducha de hidromasaje… Son el tipo de comodidades que busca el cliente del Barceló Avenida: “Alguien smart [elegante] que sabe viajar y moverse por su cuenta, que busca el producto que más le interesa y evalúa la relación calidad-precio de una manera inteligente, no dejándose convencer por atractivos escaparates, sino considerando todos los aspectos que implica alojarse en una ciudad”, describe Gil. Entre estos aspectos destaca la ubicación del hotel, de lo que el Barceló Avenida presume: se halla a un paso del casco viejo y del anillo principal de comunicaciones. Para ser la puerta de entrada a una provincia rica y gentil.

El poder de las aguas

El circuito de spa del hotel, con 19 tratamientos distintos aporta, según su directora, un importante valor diferencial al Barceló Avenida. Existen tarifas especiales de 15 euros (de 1.30 horas) para los huéspedes que se alojan en el hotel, lo que Montse Gil califica de “una oferta muy competitiva” y casi imposible de encontrar en toda Vizcaya.