DECADENTES, MÁGICOS, inquietantes y poéticos. La República Checa seduce al viajero por sus pueblos y ciudades de cuento. Praga, en el corazón de la región de Bohemia, es una de las urbes más visitadas de Centroeuropa. La inspiración literaria se pasea por sus calles buscando un halo de misterio tras las pisadas de Frank Kafka. Sin embargo, Bohemia es mucho más que Praga. Cerca de la capital checa se pueden visitar maravillosos enclaves que aún conservan un hechizo decimonónico. Auténticas perlas para el viajero que huye de los lugares de turismo masivo. A 170 kilómetros de la capital, en Bohemia del Sur, está Cesky Krumlov –también conocida como la Praga en miniatura–, una pintoresca ciudad que se levanta sinuosa en un meandro del río Moldava. Su arquitectura conforma un espectacular conjunto urbano y está declarada patrimonio de la humanidad por la Unesco desde 1992. El castillo de Cesky Krumlov es el segundo más grande del país, después del de Praga. Como si de un reducto del medievo se tratara, toda la ciudad y, en especial el casco antiguo, mezcla estilo barroco y renacentista. Desde allí se pueden admirar los frescos de fachadas históricas, ir de compras por el centro o pararse en algunos de sus numerosos clubs de jazz. Con la llegada del buen tiempo, la agenda cultural de la ciudad se llena de acontecimientos. En todo el país se conoce la Fiesta de la Rosa de Cinco Pétalos, que tiene lugar a mediados de julio. Los bohemios de Cesky Krumlov, vestidos de damas y caballeros, retroceden a su pasado señorial y organizan mercadillos y actividades para implicar a los turistas en las celebraciones. Además, en la ciudad tienen lugar festivales musicales para todos los gustos: el Bigbeat, de poprock, el Festival Internacional de Música Clásica –entre el 21 de julio y el 26 de agosto– y el encuentro Jazz al final del verano –del 7 al 9 de septiembre–, que reúne en el casco histórico a importantes bandas internacionales. Durante todo el verano también se ponen en marcha los itinerarios en barco –piragua o rafting– por el Moldava. También se recomienda un paseo en bicicleta hasta el pueblo de Holasovice por la ruta de ciclismo de la Unesco o alquilar un coche y visitar la ciudad de Ceske Budejovice, situada diez kilómetros al sur de Cesky Krumlov. Esta ciudad fue en el siglo XVI la más poderosa del sur de Bohemia, cuya riqueza se plasma en sus monumentos, que la han convertido en uno de los centros históricos más bellos del país. De este lugar es originaria la conocida cerveza Budweiser, denominada en la región Budejovicki Budvar. También merece la pena desplazarse hasta Karlovy Vary (130 kilómetros al oeste de Praga), célebre por su tradición como ciudad balneario. La región de Bohemia, con sus atractivas siluetas medievales bañadas por ríos y estanques y rodeadas de bosques, posee muy buenas condiciones para practicar el cicloturismo. La ruta de castillos y palacios, por ejemplo, permite recorrer la ciudad de Jindrichuv Hraden, a 70 kilómetros de Praga, pasando por Trebon (a 90 kilómetros de la capital) hasta Slavonice, a 160 kilómetros del corazón de Bohemia. Las excursiones pasan por orillas de numerosos estanques que en los días calurosos de verano ofrecen descanso cerca del agua y la posibilidad de nadar.