MUCHOS LUGARES DEL mundo moldean un modelo cultural que seduzca por su colorido folclore de quita y pon. Son bailes de pegote y músicas pegadizas, monumentos sin devoción y museos de empacho. La tradición no se busca ni se improvisa, sino que reposa latente. Emana de manera natural. En cada persona, mercado, baile, saludo o mirada. Así es Bolivia. Una insólita combinación de etnias y paisajes. Lo auténtico aún existe. Bolivia es uno de los ocho países con mayor biodiversidad del planeta. Altiplano, selva amazónica, altas cumbres nevadas, valles interandinos y ciudades Patrimonio de la Humanidad. Todo, bajo la mirada curiosa, tierna y hospitalaria de las más de 32 etnias que componen un mosaico cultural e idiomático que supone un ejemplo de convivencia para todos. La Paz es la capital más alta del mundo. Vivir a más de 3.500 metros sobre las olas requiere pulmones de acero y una esmerada aclimatación. Situada en una hondonada, La Paz está salpicada de vestigios coloniales que comparten cimientos con la Bolivia independiente. Callejear por sus mercados y observar los trajes tradicionales de sus habitantes -las llamadas cholas: bombín, mantas de colores y amplias faldas- dibujan una tímida sonrisa en el viajero. EL RECREO PACEÑO La avenida del Prado es el lugar de recreo de los paceños; una de las áreas abiertas más grandes de la urbe que se conserva como fiel testigo de la historia de la ciudad. En la Plaza Murillo, enmarcada por construcciones de la época colonial y republicana, se hallan el Palacio de Gobierno (Palacio Quemado) y el Legislativo y la Catedral de Nuestra Señora de la Paz. Cerca, se abre la calle de Jaén, una de las vías coloniales mejor conservadas de la ciudad que emana reminiscencias andaluzas. Desde La Paz se pueden descubrir imponentes cumbres, la mayoría de más de 6.000 metros, como el Illimani, el Huayna Potosí o el Condoriri. También es obligada la visita al lago navegable más alto del mundo: el Titikaka. Según la leyenda, de su fondo emergieron Manco Capac y Mama Ocllo, fundadores del Imperio Inca. Sus aguas de un azul intenso, gracias a una especie de algas, contrastan con el cielo celeste. EL RASTRO AMAZÓNICO Al norte y noreste del país se encuentra una región donde la naturaleza invita a los amantes de la aventura ecológica a descubrir y disfrutar. Bosques y sabanas de la amazonia boliviana, por donde cortan ríos de extraordinaria belleza, como el Madre de Dios, se unen a poblados pintorescos de cultura indígena que han mantenido intactas sus tradiciones. En el Beni, junto a Pando, aún es posible disfrutar de uno de los pocos bosques vírgenes que respiran en Suramérica. Lugares como Trinidad, Riberalta, Guayaramerín, Chalalan o Cacuela Esperanza ofrecen la posibilidad de observar, en su propio medio, a monos, jaguares, anacondas, caimanes de río, más de 200 especies de aves, mariposas y una gran variedad de flora donde sobresalen los árboles de la goma y la castaña