LA CIUDAD DE BELO HORIZONTE

es la tercera más grande de Brasil después de Sao Paulo y Río de Janeiro. Locali- zada en medio de las suaves montañas de la Serra do Curral, la capital minera une belleza y desarrollo, lo que le valió ser reconocida por la ONU como la metró- polis con la mejor calidad de vida de to- da América Latina. La localidad posee, además, un clima agradable durante to- do el año y ofrece una amplia e inolvida- ble gama de circuitos de ecoturismo. En este sentido, en los alrededores de Belo Horizonte se hallan numerosos par- ques de gran riqueza natural, como el Parque das Mangabeiras. Además de sus riachuelos y fuentes naturales, este em- plazamiento cuenta también con un an- fiteatro abierto y con diversas instalacio- nes deportivas. El Parque das Mangabei- ras fue construido en la década de los ochenta y preserva el ecosistema de Ma- ta Atlántica Nativa, formación vegetal bra- sileña y una de las selvas tropicales, hoy en día, más amenazadas del globo. Los turistas que busquen dar un paseo pueden acercarse, por ejemplo, a la re- gión de la Pampulha, que concentra las mejores atracciones, como el lago del mismo nombre, la iglesia de Sao Fran- cisco de Asís o el Museo de Arte da Pam- pulha, entre otras, además de constituir una de las zonas más bonitas de la capi- tal del Estado de Minas Gerais.

La plaza de la Libertad, que alberga el centro del poder minero, también merece ser visi- tada. Construida junto con las primeras edificaciones de la ciudad alrededor de 1897, toda la plaza ha sido restaurada re- cientemente. Por otra parte, el turista en- contrará en el Palacio de las Artes el prin- cipal centro de espectáculos de Minas, uno de los más importantes del país. La ciudad es famosa también por su gastronomía, repleta de platos típicos que se remontan a la época de los esclavos y el ciclo del oro y las piedras preciosas. La cocina mineira, ligada a la cultura del pueblo, está compuesta íntegramente por ingredientes y animales criados en el pa- tio trasero de las casas, como el puerco o la gallina.

VIAJE EN EL TIEMPO

Localizado en el interior de Brasil, el es- tado de Minas Gerais posee un intere- sante circuito de ciudades que ostentan el título de patrimonio histórico de la hu- manidad. Conocerlas supone viajar por la historia cultural y artística del Brasil de los siglos XVII y XVIII, la época de esplen- dor del arte y la cultura brasileñas. En pri- mer lugar está Ouro Preto –Vila Rica has- ta 1823–, que fue la capital de la provincia de Minas Gerais hasta 1897. La ciudad fue el centro de la explotación del oro en Brasil. Recorrer su centro histórico, muy bien conservado, es como realizar un via- je al pasado. La vecina Mariana, localiza- da a 12 kilómetros de Ouro Preto, fue la primera villa ascendida a ciudad en Mi- nas Gerais.

Además de centro del poder eclesiástico del Estado, Mariana deten- ta iglesias ricas en arte barroco y ofrece conciertos para eruditos. Congonhas do Campo, por su parte, conserva verdade- ras joyas arquitectónicas y artísticas, co- mo las 78 esculturas de Aleijadinho en ta- maño natural, entre las que figuran los 12 Apóstoles o una representación de la Pa- sión de Cristo en madera. Tiradentes, otra ciudad patrimonio in- dispensable, recibe el nombre del mártir de la Inconfidência Minera, movimiento político que luchó por la independencia de Brasil respecto al dominio de la Coro- na portuguesa. La ciudad preserva toda la belleza del arte barroco y destaca tam- bién por sus platos típicos de Minas Ge- rais. Un atractivo viaje por el tiempo que permite conocer un Brasil conocido por muy pocos.

TEXTO DAVID SABATÉ