LA VISITA a la mayor selva tropical del mundo supone un espectáculo de verdes para los ojos del viajero. La selva amazónica es una extensión de seis millones de kilómetros cuadrados repartidos entre nueve países, aunque su mayor porción se encuentra en Brasil. El río Amazonas, su arteria principal, la divide en dos a lo largo de un recorrido que abarca desde Belém do Pará hasta Iquitos, en Perú. Cuando un habitante de la Amazonia pregunta cómo es el mar, la mejor respuesta que se le puede dar es “como la selva, pero en azul”. Ese es el impacto que se obtiene cuando por primera vez se observa la espectacular magnitud de esta vasta extensión de verde. Conocida como el pulmón del planeta, este entorno enigmático e inexplorado cuenta con un 60% de la biodiversidad de la Tierra, de la cual la mitad es todavía un misterio para el hombre. Resultado de la confluencia de dos de sus mayores afluentes, el Negro y el Solimoes, el Amazonas preside este reino de las aguas donde la inmensa red de ríos, igarapés y lagos abriga la mayor reserva de agua dulce del planeta (cerca de un 20% del total).

MITOS Y LEYENDAS

Este salvaje territorio esta poblado por comunidades tradicionales, como son el pueblo seringueiro, coboclo, ribereño y las comunidades indígenas. La riqueza cultural de esta exuberante región está llena de mitos y leyendas. Para comprender la esencia de la Amazonia, uno debe sumergirse en un misterioso universo lleno de fábulas que pueden explicarlo prácticamente todo, especialmente la creación de los bosques y las aguas, elementos básicos para la vida de la población local. Una de las más conocidas leyendas de la región es la del boto, mamífero parecido al delfín, que se transforma en un atractivo joven y seduce a las mujeres de las comunidades ribereñas. El ecoturismo que se esta empezando a desarrollar en la Amazonia la convierte en destino ideal para los viajeros más aventureros, que son inmediatamente seducidos por la magia de la región. Para descubrir esta selva latinoamericana, la mejor opción es volar a Manaus, ciudad que se desarrolló en el siglo XIX a partir de la industria del caucho. Esta localidad es una buena base para adentrarse en la selva, a la que solo se puede acceder navegando por el río Negro. La zona ofrece un espectáculo natural conocido como el encuentro de las aguas, en el cual las aguas oscuras del río Negro se juntan con las de color de barro del Salimoes, que discurren lado a lado sin mezclarse durante kilómetros y kilómetros formando el Amazonas. Las opciones para descubrir los misterios de la selva amazónica son principalmente cruceros por el río Amazonas y sus afluentes o el hospedaje en los lodges dela selva. Estos ofrecen paquetes completos que también incluyen servicio de transporte desde Manaus, pensión completa y excursiones por la selva y los ríos acompañados de guías especializados. Para el que desea viajar contribuyendo a la preservación de este tesoro natural, una buena opción es el Amazon Ecopark Jungle Lodge, una iniciativa de ecoturismo nacido de la mano de la fundación Floresta Viva. Su meta principal es el desarrollo de proyectos para la conservación de la fauna y flora amazónicas. Además de actividades y excursiones también es posible visitar algunos de los proyectos de la fundación, como el Centro de Rehabilitación de Animales Salvajes de la Amazonia.