BRASIL ES UN PAÍS GRANDIOSO y exuberante, que tiene mucho que ofrecer. Entre sus múltiples encantos, destaca la región del noreste. Buenas playas, rincones casi vírgenes y mucho sol son los principales ingredientes de un enclave que satisface a los viajeros más exigentes. Fortaleza, Natal, Recife y Salvador componen un trébol de propuestas casi inigualable. Metrópoli moderna, de mar verde azulado, bellas playas y viento suave, Fortaleza es el destino preciso para quien desea conocer una de las más bellas capitales del país, que destaca por sus habitantes alegres y hospitalarios. Una de las citas ineludibles es la feria de artesanía, en la que los puestos ofrecen desde trabajos de cuero y orfebrería hasta comidas típicas, que se pueden complementar con una bebida helada en la avenida Beira-mar.

PUESTA DE SOL

Entre las playas urbanas, la Do Futuro es una de las más frecuentadas, con la peculiaridad de contar con servicios y locales de música variada y decoración propia por toda la orilla. Una experiencia obligada es la puesta de sol en el puente de los Ingleses, en la playa de Iracema. El Museo del Farol, el mercado central y el Centro de Turismo de Ceará son otros puntos claves. Un poco más hacia el sur, y siempre en la costa, el visitante puede disfrutar de Natal. La llamada Ciudad del Sol (dicen que aquí el astro brilla 360 días al año), cuenta con dunas de arena blanca, playas de aguas tibias, coqueros y banderas de corales. Como una combinación perfecta entre negocios y ocio, Natal alberga excelentes hoteles y resorts, así como abundantes atractivos. Entre sus 11 playas, figura Praia do Amor, enmarcada por abismales acantilados y paraíso de los surfistas por su fuerte oleaje. Algo alejada del pintoresco centro, se encuentra la Bahía de los Golfinhos, donde se puede nadar entre delfines que se acercan a la cosa. Al norte de Natal, merece la pena recorrer en buggy las dunas de Genipabu. La siguiente parada nos desplaza a Recife, la ciudad más grande del noreste. La Venecia brasileña, capital de Pernambuco, está surcada por canales con 39 puentes y cuenta con un casco colonial del siglo XVI. Entre sus bellas playas, destaca Porto de Galhinas, a 60 kilómetros del centro, un pueblecito de pescadores con 12 kilómetros de arena blanca y piscinas naturales formadas por los arrecifes de coral. De obligado cumplimento es el paso por la ciudad de Olinda, patrimonio natural y cultural de la humanidad.

LA CAPITAL DE BAHÍA

La ruta por el noreste encuentra un broche de oro en Salvador. Célebre por su historia, mestizaje cultural y sincretismo religioso, la capital de Bahía atrae a visitantes de todos los rincones del mundo. El sabor alquímico de su comida, su potente música sonando en vivo en cualquier esquina y sus intensos habitantes son algunos de los atributos de una ciudad que inspiró al escritor Jorge Amado. La Costa do Sauípe, ubicada a la orilla del mar, es uno de los complejos turísticos privados mejor estructurados del país. Destino de fama internacional, Salvador combina en dosis justas los atractivos de una ciudad cultural con la vida al sol en sus 50 kilómetros de playa.