EN LO ALTO DE LA CATEDRAL,

 una corona dorada recuerda que Bratislava fue, desde 1563 y hasta 1830, la ciudad de coronación del imperio austrohúnga- ro. Hasta 19 reyes fueron investidos allí, a orillas del Danubio y muy cerca de las fron- teras con Austria y Hungría, en la que es la capital y mayor ciudad de Eslovaquia. Se encuentra a unos 60 kilómetros de Vie- na, lo que convierte a estas ciudades en las capitales de país más cercanas una de otra del mundo. Iniciando el paseo en la catedral, y apro- vechando que en el invierno las tempera- turas no bajan drásticamente, la mejor for- ma de conocer la antigua Bratislava es vagar por las calles del casco antiguo, usando como guía las monedas de oro o coronas que, pegadas a las calles ado- quinadas, señalizan la ruta que tomaban los reyes al ser coronados.

Durante estos días resulta irresistible vi- sitar el mercado de Navidad organizado en las plazas Central y Frantiskanske, que se convierte en un original catálogo de re- galos de Navidad y en reflejo de las es- pecialidades gastronómicas de la cocina nacional. En decenas de puestecillos pue- de comprarse panes con manteca y ce- bolla, sopa de chucrut, pancakes con fua- grás, salchichas a la parrilla, crepes de ganso y col, galletas de genjibre, miel, bar- quillos, dulces con nueces, pasteles de manzana, vino y ron. Además, en algunos tenderetes, los clientes pueden asistir di- rectamente a la fabricación de estos pro- ductos, mientras llegan las notas de algún concierto de folk o blues. Pero uno de los acontecimientos musi- cales con mayor personalidad de este mes de diciembre en Bratislava es el proyecto Puentes Navideños entre Ciudades, que se lleva a cabo desde el año 2000, y que busca establecer puentes imaginarios de convivencia y amistad entre los niños de Viena, Praga, Cracovia y Bratislava.

Cuan- do se acercan estas fechas, estas ciu- dades se esmeran en la acogida de niños que llegan deseosos de conocer sus gen- tes, monumentos y tradiciones. Allí parti- cipan en encuentros musicales, que invi- tan al conocimiento y al respeto mutuo, a la cooperación y a la creación conjunta, a dejar a un lado las enemistades y poten- ciar los rasgos comunes. Y como ocurre en otras muchas ciuda- des europeas –incluida Barcelona–, des- de el pasado 25 de noviembre, el patio del viejo ayuntamiento (Stara Radnica) reco- bra vida con la escena de la Natividad. Es- te año, los artistas involucrados en la re- creación de la escena religiosa la han re- suelto de forma peculiar: las bases de las estatuas han sido esculpidas a base de bloques de madera por los artistas Alojz Machaj y Andrej Irsa y la pintura que les ha acabado de conferir un toque realista es obra de Dana Poliakova. Hasta aquí, este podría parecer un nacimiento relati- vamente común. Pero es que María, Je- sús, José, el ángel y los tres reyes tienen unas dimensiones curiosas: la escultura más alta tiene 2,30 metros y la menor 1,50. En definitiva, un belén gigante.

PINTURA Y FOTOGRAFÍA

 Dejando al margen los actos propiamen- te navideños, este mes Bratislava tiene otros atractivos culturales destacables. En primer lugar, una interesante exposición abierta en la Slovenská Národná Galéria. Considerando su calidad y volumen de obras, esta colección de arte alemán y fla- menco constituye la más destacable de este tipo que existe actualmente en Eslo- vaquia, compuesta por cerca de 200 cua- dros realizados entre los siglos XV y XIX. Y en el palacio Mirbach, una muestra que presenta las fotografías de Martin Trenkel, el primer fotógrafo oficial de la fórmula 1 eslovaca. Así, entre velocidad, historia, re- galos, degustaciones e imaginería, Bra- tislava se cubre de paseantes que solo desean vivir la Navidad intensamente. Y ellos saben dónde conseguirlo.

TEXTO DARÍO REINA

EL BELÉN

 El nacimiento recreado en el patio del ayuntamiento tiene figuras de gran tamaño