NO ES ROMA, VENECIA O MILÁN.

 Probablemente pocos saben ubicar a Brescia en el mapa, pero seguro que muchos la conocen por ser la ciudad que albergó la aventura futbolística del ex-azulgrana Josep Guardiola. Quizá al nuevo entrenador del Barcelona B le ocurrió como al escritor alemán Johann Wolf- gang Goethe: que se quedó mudo. “No es posible expresar en palabras el encanto de la exuberante ribera”, escribió el poeta en su famoso libro Viaje a Italia, acerca del lago Garda, ubicada a 30 kilómetros de la ciudad lombarda. Los clásicos Dante Alighieri y Francesco Pe- trarca también tomaron este lago como paradigma del esplendor del territorio y lo emplearon como metáfora de la alta calidad de vida del país. Brescia, además de ciudad, es una región de Lombardía que alberga secretos, tesoros visuales, villas, castillos, rincones de postal que han hechizado a muchos personajes históricos.

De hecho, se conoce que el poeta romano Catulo (87-54 a.C.) estableció en la península de Sir- mione, cerca del Garda, su morada estival, y que siglos después, la gran soprano María Callas también la adoptaría como lugar de descanso. En la actualidad, este privilegiado enclave se ha convertido en un reclamo turístico. Las cuevas de Catulo, en el extremo de la península, constituyen un importante lugar arqueológico donde se encuentra una de la más amplias y estructuradas villas romanas. Pero la mejor forma de entender el verdadero espíritu de esta tierra bañada por los lagos Garda, Iseo e Idro, es perdiéndose por las callejuelas del centro histórico de la capital, donde conviven en dulce equilibrio edificios de distintas épocas.

La tierra bañada por los lagos Garda, Iseo e Idro sorprende al viajero que no espera nada de ella

ARMONÍA EN ESTADO PURO

De colonia romana a ducado lombardo, de municipio libre a ciudad veneciana, Brescia –cercana a Milán y Verona– ha vivido el paso de múltiples invasores y sus huellas son evidentes en los monumentos que la conforman. El castillo de Brescia, en lo alto de la colina de Cidneo, constituye uno de sus símbolos y es una de las mayores fortalezas de Italia. En la plaza del Foro descansan los restos del viejo teatro romano y del mejor con- servado Templo Capitolino, cuyas hermosas columnas todavía se mantienen en pie con dignidad y orgullo. El Museo de la Ciudad, ubicado en la iglesia de Santa Giulia, cuenta con más de 3.000 años de historia, 12.000 objetos arqueológicos y obras de arte y 14.000 metros cuadrados de área expositiva. Anfiteatros romanos, restos medieva- les, imponentes castillos, ciudades que se asoman a los lagos… La historia ita- liana se resume en Brescia. Es la armo- nía en estado puro y el prototipo de la Italia del Norte: ordenada, elegante, se- rena, sugerente. Capaz de atrapar al via- jero que no espera nada de ella.

TEXTOLUCÍA ESTORNI