LA BRETAÑA es una de las regiones de Francia con más leyendas de Europa. Como en casi toda Europa, Bretaña fue ocupada por los romanos hasta la invasión de los bárbaros. Desde el siglo V, esta región del noroeste de Francia sufrió un importante flujo migratorio desde la antigua Britania (hoy Gran Bretaña), huyendo de los anglosajones. Pese al clima oceánico predominante, la región presenta uno de los paisajes campestres más hermosos de Europa, con profusión de pueblos medievales muy bien conservados.

El recorrido comienza en Brest, donde Vueling opera un vuelo directo desde Barcelona. La ciudad fue prácticamente destruida en la segunda guerra mundial. No obstante, Brest se ha convertido hoy en una de las urbes más importantes de Bretaña. Pasear por el casco antiguo, con su imponente castillo, y degustar una sidra en alguno de sus bares típicos, tiene un encanto especial.

La segunda parada es el bosque de Huelgat, cuna de numerosas leyendas celtas. En el interior del bosque se encuentra la Cueva del Diablo. La leyenda cuenta que en tiempos de la revolución francesa, un desertor de las tropas reales se escondió en ella. Las sombras provocadas por las llamas de la hoguera encendida por el fugitivo creaban figuras monstruosas que los soldados tomaron por el diablo, huyendo despavoridos.

Litoral salvaje. La mejor forma de viajar por esta región es alquilando un coche. Hay muchos pueblos de pescadores con encanto como Penmarc’h. Este lugar es famoso por los surfistas. Obligado visitar la playa de Pointe de la Tourche. Toda la zona de Cornualles presenta un litoral salvaje, que cuando el mar ruge, provoca una estampa maravillosa.

Una parada inevitable es Quimper (Kemper en bretón), una población de unos 70.000 habitantes con una basílica gótica alucinante y un pueblo medieval muy bien conservado. El río Oded corta la ciudad y tiene cambios de desnivel según las mareas. En el antiguo barrio del Duque de Bretaña hay muchos comercios tradicionales, donde tienen productos artesanos de gran calidad. A finales del siglo XVI se volvieron a construir las nuevas casas destruidas por las guerras de religión.

La leyenda de Ys cuenta la terrible historia de una bella princesa, hija del rey Grandlon. Ys fue una ciudad construida bajo el nivel del mar por Grandlon, rey de Cornualles, a petición de su bella hija Dahut. La ciudad era la más hermosa del mundo, pero llegó a convertirse en una urbe pecaminosa por la influencia de la princesa. Esta tenía muchos amantes que asesinaba una vez consumido el acto amoroso. Un día, un apuesto caballero llegó a Ys, del cual ella se enamoró perdidamente. Aquella noche, durante el cortejo, el mar golpeaba fuertemente las puertas de la ciudad, pero las murallas hechas de bronce resistían cualquier temporal. Solo el rey tenía la llave de la puerta. El caballero sedujo a la enamorada Dahut para que cogiera la llave cuando su padre durmiese.

La princesa, prendada de los hechizos del joven, abrió la puerta de la ciudad. Lo que ella no sabía era que este era el mismísimo diablo. La marea alta y una gran ola provocaron que Ys fuera tragada por el mar. El rey y su hija montaron en su mágico caballo pero San Guénolé alertó al soberano que dejara a Dahut porque era el demonio convertido en princesa. Al principio dudó, pero la razón le hizo cambiar de parecer. Su padre la arrojó al mar y se ahogó, convirtiéndose así en sirena.

Grandlon se refugió en Kemper, convirtiéndola en la capital del reino. Se dice que cuando los marineros navegan por la bahía de la muerte y escuchan el canto de la sirena, saben que acabarán encontrándose con ella.

Locronan es uno de los pueblos medievales mejor conservados del mundo. Los edificios no tienen siquiera antenas ni cableado en los tejados. Aquí se han realizado muchas películas, como Tess, de Roman Polanski. Esta población tiene alrededor de 800 habitantes. Destaca la iglesia de St. Ronan, una pequeña catedral gótica flamígera, construida entre los años 1420-1480 después de Cristo. Cuentan que las iglesias fueron construidas encima de lugares sagrados de culto celta.

La Punta de Raz es el extremo más occidental de Europa continental. La mar siempre está movida y en momentos de oleaje es uno de los espectáculos más impresionantes que ofrece la naturaleza. Desde la punta, se ve la isla de Sien.

 

 

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Texto Álvaro Laforet