EN LA AVENIDA MÁS espectacular de Nueva York, el conocido dicho The show must go on (el espectáculo debe continuar) se queda corto. En Broadway el show es constante. No para nunca. A todas horas. En cada esquina, en cada tramo. Luces, sueños y música. En la calle más famosa de Manhattan, la vida es un musical. Enormes carteleras, brillos de neón, comedias cantadas, cabarets o montajes históricos que se comportan como un plato estrella en la carta de un restaurante. Es el caso de Los Miserables, El fantasma de la ópera, El rey León… Espectáculos que nunca han cerrado sus puertas, excepto el pasado mes de noviembre con motivo de la huelga de tramoyistas. Cuando se sueña con unas vacaciones en Nueva York siempre se echa en la maleta las ganas de ver un musical en Broadway. Y la elección se hace complicada porque la oferta es inabarcable –en estos momentos hay cerca de 40 espectáculos en plantel–, y el precio de la entrada implica, en algunos casos, compensar la estancia con hot dogs y hamburguesas.

‘CIRCUITO BROADWAY’

Treinta y nueve teatros conforman el circuito Broadway. De estos 39, solo 6 se encuentran físicamente en la calle. El resto se ubican a una o dos manzanas. Por lo que el distrito teatral abarca también Times Square y la calle 45. Existen otros circuitos con menos prestigio, llamados Off- Broadway y Off-off-Broadway. Para esta primavera, llegan cuatro nuevos títulos: A catered affair, A tale of two cities, Boeing, boeing y Cry baby. Quizá sea el éxito de El Rey León o no, pero lo cierto es que Disney tiene tirón. Cada vez hay más espectáculos basados en las películas creadas por esta gran factoría. El mundo fantástico de Mary Poppins o la magia de La sirenita triunfan también en las tablas. Pero Broadway tiene sitio para todos. Desde una versión de los Monty Python hasta el cabaret de Chicago, los títeres de Avenue Q, el mítico Mamma Mia! o el siempre nostálgico Grease. Una veintena de musicales, además de obras de teatro en donde también cabe Macbeth. Algunos de estos espectáculos se pueden conseguir a mitad de precio en TKTS (Times Square y la zona del World Trade Center), pero la selección de las obras es limitada y los tiempos de espera pueden llegar a las dos horas. Así que paciencia o hot dogs. Los que no dominen muy bien el inglés, que huyan de los diálogos y opten por la explosión de colorido y la plasticidad.