SIEMPRE QUE A UNO le hablan de Budapest aparece la comparación con Praga. Pero la entidad de la capital húngara no requiere de tal estigma, con todo el respeto y admiración por la gran metrópoli checa. Budapest tiene una personalidad y un carisma difíciles de plasmar en una guía de viajes. Menos aún si lo que se quiere es narrar la vida nocturna de la ciudad y su esfuerzo por hacer de la modernidad una de sus credenciales de presentación. La vida nocturna de Budapest gira en torno a la calle de Liszt Ferenc. Una de las propuestas más sugerentes de esta zona céntrica es el Buena Vista, un local moderno mitad restaurante mitad pub al que acude una clientela joven y cosmopolita. A pocos portales de este gigante del ocio nocturno de Budapest se encuentra el Karma, un local de música new age oriental que ofrece a los visitantes una atmósfera relajada y zen. En la orilla de Buda del Danubio, no muy lejos de la calle Ráday, se encuentra amarrado el A38, un antiguo buque de carga ucraniano de 12.000 toneladas en el que han actuado Tom Waits y Asian Dub Foundation, entre otros muchos. El buque dispone de salas con todo tipo de géneros musicales, una sala de conciertos, restaurante y cine. Aunque quizás la propuesta más original sea tomar un relajante baño termal nocturno. El Balneario Rudas ofrece, desde el pasado mes de diciembre, esta posibilidad hasta las cuatro de la madrugada. Estos baños son mixtos por la noche –obligado el uso del bañador– y ya se han ganado un lugar de honor en la noche de la capital húngara. Otra opción interesante de la ciudad es el Dokk Backstage Bistro. Modelos, estudiantes, gente fashion y ejecutivos toman el local, que incluye también un restaurante de autor, los fines de semana, y llenan sus salas dedicadas a la música dance, soul, y funk.