LA FELICIDAD está a tres horas de avión. Las que se tarda desde cualquier aeropuerto catalán en llegar a Tenerife. Temperatura primaveral, sol, playas, naturaleza, ocio diurno y nocturno, tradiciones, deportes al aire libre… Todo se encuentra en la isla para disfrutar de unas vacaciones llenas de posibilidades. Para empezar a vivir con intensidad las maravillas tinerfeñas, lo mejor es visitar el parque nacional del Teide que, con su pico de 3.718 metros –el más alto de España–, es uno de sus grandes símbolos. Hace seis meses, la Unesco lo reconoció como patrimonio natural de la humanidad por sus valores ecológicos y paisajísticos; unos valores que admiran sus más de cuatro millones de visitantes anuales. Nevado en invierno, se puede acceder a pie hasta la misma cima (previa solicitud a la oficina del parque) después de ascender en teleférico hasta los pies de su cono volcánico. Pero el Teide es solo uno de los innumerables atractivos de una isla en la que es posible encontrar ciudades como Santa Cruz, la capital, o la universitaria La Laguna. La primera está repleta de paseos, de edificios de arquitectura tradicional junto a otros de estilo vanguardista –el Auditorio, d e Santiago Calatrava, es la mejor muestra–. Junto a ella, físicamente unida, está La Laguna. Una bellísima ciudad donde deleitarse con edificios como la catedral, la casa Mustelier o la iglesia de la Concepción. Calles peatonales, compras y tranquilidad…

VUELO EN PARAPENTE

Más al norte, Puerto de la Cruz-Valle de la Orotava cuenta con tantas posibilidades de pasarlo bien que es difícil elegir una sola. Las piscinas de Lago Martiánez (del genial artista canario César Manrique), las encantadoras plazas o su coqueto puerto pesquero hacen de Puerto de la Cruz un lugar inolvidable. Lo mismo que La Orotava, con increíbles muestras de arquitectura canaria en su casco, y Los Realejos: un vergel de palmeras y plataneras y un verdadero paraíso para volar en parapente. En el extremo noroccidental aguarda el secreto de Tenerife. Así es como se conoce a la Isla Baja, formada por los municipios de Buenavista del Norte, Garachico, El Tanque y Los Silos. Lugares en los que es posible practicar deportes al aire libre, disfrutar de fiestas populares, de la naturaleza y de las tradiciones conservadas a lo largo de los siglos. Y luego está el sur. Con sol asegurado prácticamente todos los días del año, hay playas para perderse y zonas turísticas con encantos únicos. Costa Adeje es todo exclusividad, frente a la diversión y animación de Playa de los Cristianos, en torno a un pueblo que aún conserva un entrañable sabor marinero. Muy cerca, Puerto Santiago es una zona turística que invita al sosiego. Si se quiere vivir intensamente el mar es posible optar por playas de arena rubia o calas de arena negra volcánica, y decidir entre dejarse llevar por el viento mientras se practica surf, tablavela, vela o kitesurf; o balancearse con el vaivén del mar mientras se hace submarinismo en alguno de los fondos marinos más ricos y espectaculares de Europa. Miles de posibilidades a las que se unen unas cuantas más: spas, sesiones de hidroterapia, cocina tradicional o creativa… Y todo ello a solo tres horas de vuelo.