El sueño más hermoso siempre se cumple en Tenerife, la mayor de las islas del archipiélago canario, con 2.057 kilómetros cuadrados. Naturaleza, sol, playas, ofertas de ocio y gente amable son algunas de sus emblemáticas señas de identidad. La escapada perfecta está a solo tres horas en avión de cualquier aeropuerto catalán. Espectaculares montes, bulliciosas ciudades, tranquilos pueblos y una gastronomía única… Todo para disfrutar. Santa Cruz y La Laguna, los dos grandes núcleos urbanos de Tenerife, no conocen qué significa el aburrimiento. La primera es la capital de la isla; la segunda, Patrimonio Mundial de la Humanidad por la Unesco. Físicamente unidas, son dos ciudades en una. En ellas se puede encontrar lo mejor en perfumes o lo más novedoso en electrónica y moda. Calles comerciales junto a edificios históricos y vanguardistas, restaurantes para todos los gustos y una oferta de ocio inacabable son algunas de sus principales virtudes. Al norte, la ciudad turística de Puerto de la Cruz no ha perdido el sabor marinero de sus orígenes. Múltiples establecimientos hoteleros de la mayor calidad, una temperatura suave y paisajes y puestas de sol diferentes cada día la convierten en un lugar de ensueño para pasar unos días en Tenerife. La señorial La Orotava, con sus edificios históricos y tradiciones, y Los Rea-lejos, regado de plataneras y palmeras, conforman (junto a Puerto de la Cruz) el Valle de La Orotava, que maravilló al explorador Alexander von Humboldt hace ya cerca de 200 años.

SECRETO A VOCES

En el extremo noroccidental espera Isla Baja, un trozo de tradición y naturaleza. Garachico, El Tanque, Los Silos y Buenavista del Norte integran el también llamado Secreto de Tenerife. Fiestas populares, deportes al aire libre –senderismo o parapente– y alojamientos rurales aguardan a los que deseen conocer auténticos pueblos fuera de los circuitos habituales. El sur de la isla es el reino del sol. Una zona que, además de contar con modernos establecimientos y hoteles, es una inmensa exposición de lugares para elegir pasar las vacaciones. Exclusividad en Costa Adeje o animación y diversión en Playa de las Américas. Mezcla de pueblo marinero y atractivos turísticos en Playa de los Cristianos o tranquilidad en Puerto Santiago. Y relajación en alguno de los spas que alberga esta parte de Tenerife, en los que olvidarse de los ajetreos de la gran ciudad y del trabajo es tan sencillo como decidirse entre envolverse en chocolate, recibir masajes orientales o disfrutar de una sesión de hidroterapia. La isla tiene mucho más que ofrecer. Por ejemplo, las miles de opciones de disfrutar al máximo de la naturaleza. El gran respeto por el entorno se manifiesta a través de su medio centenar de espacios naturales protegidos, que pueden ser conocidos a pie, en bicicleta o a caballo. Aquí es posible elegir entre perderse en inacabables montes de pino canario o en mágicos bosques de frondosa laurisilva.

MILLONES DE COLORES

Y por supuesto, uno de los emblemas de la isla, el Parque Nacional del Teide, declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Entre las maravillas que esconde, solo una: sus millones de colores. En verano es de los mil tonos del ocre de la lava y la tierra. En invierno, la nieve lo pinta de blanco para distinguirlo del inmenso azul del cielo al que casi llega a rozar con sus 3.718 metros de altura. Una gastronomía que conjuga los platos tradicionales con una cocina internacional, parques temáticos como el Siam Park –el parque acuático climatizado al aire libre más grande de Europa– o la experiencia de estar en un lugar irrepetible; eso es Tenerife. Un destino perfecto para disfrutar de unas vacaciones en familia o con amigos.