CASTILLA-LA MANCHA se puede conocer de la mano de cualquier mapa. Es una opción clásica que nunca falla. Pero también es posible romper las normas por una vez y no visitar solo los lugares que destacan las guías turísticas, sino confiar en una lógica invisible para aquellos que no tienen la clave en sus manos. Así, la inmensa llanura manchega se puede descubrir saltando de un castillo medieval a otro, o bien confiando en alguien que sabe bien de lo que habla: el cineasta Pedro Almodóvar y su Raimunda de Volver. Aunque también existe la posibilidad de hacerlo con un libro en las manos, siguiendo el recorrido literario de, entre otros, el Quijote, el Cid o el Lazarillo de Tormes. D¡AH DEL CASTILLO! Para quienes gustan de conocer los castillos de la edad media, en tierras manchegas descansan más de 700 recintos y edificios amurallados. La guía Rutas de los Castillos, editada por la Consejería de Turismo y Artesanía, propone recorrer 47 de estas fortalezas militares ubicadas en las cinco provincias que conforman la comunidad autónoma. Guadalajara es la que tiene un mayor número, donde destacan el Alcázar de la capital, el castillo de Torija y el de la Peña Bermeja, en Brihuega. En la Sierra Norte, y en torno a Sigüenza, se alzan castillos como el de la propia localidad, Palazuelos, Riba de Santiuste y Atienza. En la provincia de Toledo, además de la misma ciudad de Toledo, una fortaleza en sí, no hay que perderse algunos castillos excelentemente conservados, como son los de Maqueda, Oropesa y Orgaz. También en esta provincia se encuentra la Ciudad de la Cerámica: Talavera de la Reina, que aún hoy luce lienzos de lo que fueron unas de las murallas más sólidas de toda la península ibérica en la edad media. En la capital de Cuenca se encuentran la muralla y el Arco de Bezudo; en Cañete, el castillo de don Álvaro de Luna; y en Moya, el de los Bobadilla. En plena Mancha conquense, el castillo de Belmonte está siendo objeto de una minuciosa restauración para devolver al interior parte de su antiguo esplendor, como se puede comprobar en películas como El Cid, con Charlton Heston y Sofía Loren, o la más moderna Juana la Loca, de Vicente Aranda. Albacete cuenta con siete castillos que bien merecen una escapada, como el de Alcalá del Júcar o el Carcelén. Por su parte, la Orden de Calatrava dejó su huella en distintas fortalezas de la provincia de Ciudad Real: el castillo de Calatrava la Vieja, en Carrión de Calatrava; el de Calatrava la Nueva, en Aldea del Rey, y el de doña Berenguela, en Bolaños de Calatrava.

DLOS ORÍGENES DE PEDRO.

Sin duda, los escenarios de la infancia de Pedro Almodóvar fueron decisivos para forjar el espíritu y la magia que el cineasta transmite en sus películas, en base a una estética propia, inconfundible y transgresora, en una suerte de pop art manchego con una innegable proyección internacional. La Ruta Cinematográfica Almodóvar propone un itinerario diferente a través no solo de los recursos patrimoniales que ofrece la comarca del Campo de Calatrava, sino también por aquellos lugares que han sido escenario de sus películas o que tienen relación directa con el director. Además, cada localidad cuenta con una escultura que marca el camino, elegidas en un concurso internacional en el que se presentaron más de 70 maquetas. Almagro fue el cuartel general de la Orden de Calatrava en el siglo XIII y escenario principal de Volver en el XXI, una de las obras más manchegas de Almodóvar. En la población, el director situó la casa de Agustina (Blanca Portillo), en la plaza Mayor, mientras que por la calle de Federico Relimpio pasa el cortejo fúnebre de la tía de Raimunda (Penélope Cruz), Paula. En otra película, La flor de mi secreto, también aparece una casa situada en la calle de Ramón y Cajal, y otra en la calle de Feria. Más allá de las localizaciones de ficción y de su monumental plaza, el pueblo también destaca por sus Palacios Maestrales, actualmente convertidos en sede del Museo Nacional del Teatro. El trayecto continúa por Calzada de Calatrava, pueblo natal de Almodóvar, donde se encuentra un parque dedicado al cineasta manchego y el centro cultural Rafael Serrano, que alberga el cine-teatro de la localidad, el centro de interpretación y la Asociación Cultural de Cine de Pedro Almodóvar. El siguiente alto en el camino es Granátula de Calatrava, un municipio que rebosa historia, cultura y leyenda, y cuyo cementerio es el protagonista en la primera escena de Volver. Finalmente se llega a Puertollano, sede del Museo de la Minería y del auditorio donde se estrenó mundialmente la película.

DCON UN LIBRO ENTRE LAS MANOS.

Como forma alternativa de releer un libro, Castilla-La Mancha propone seguir las hazañas literarias desde los escenarios reales donde suceden. Bajo el epígrafe de Un libro para un viaje, una ruta sugiere seguir los pasos de un personaje tan ilustre como Don Quijote de la Mancha, que en su errante camino junto a Sancho Panza visitó Argamasilla de Alba, el parque nacional de Las Lagunas, Ossa de Montiel, El Bonillo y Munera, pueblos típicamente manchegos, de casonas solariegas encaladas y calles tranquilas. Si el Quijote es uno de los principales símbolos de la literatura universal, el Cid Campeador le va a la zaga. En la iglesia de Santa Gadea, en Burgos, se enfrentó al rey Alfonso IV, quien acto seguido le ordenó abandonar cualquier bien y posesión, e iniciar un peregrinaje que le conduce por localidades castellanomanchegas como Miedes de Atienza, Robledo de Corpes, Hita, Guadalajara, Sigüenza, El Pedregal o Molina de Aragón, entre otras localizaciones que sorprenden por su riqueza monumental, así como por la belleza de sus paisajes. En 1554 se imprimía Vida del Lazarillo de Tormes y de sus fortunas y adversidades, hecho que daba inicio a la creación de un nuevo género literario: la novela picaresca. Hasta llegar a la insigne ciudad imperial, Toledo, el pícaro pasó por Almorox, Escalona, Maqueda y Torrijos, pueblos que hablan de un pasado de batallas y caballeros, y que actualmente brindan la oportunidad de disfrutar del sosiego y la buena mesa. Una tripleta de obras que se completa con el recorrido vital de Jorge Manrique, autor, entre otras, de Coplas a la muerte de mi padre, herido de muerte en una de las muchas batallas que tuvieron lugar en la guerra civil que dividió Castilla en el siglo XV. El itinerario guía por Villamanrique, Ocaña o Santa María del Campo Rus, entre otras. Finalmente, y ya en el siglo XX, Camilo José Cela escribió Viaje a la Alcarria, uno de sus libros de viajes más famosos. En él, el premio Nobel de Literatura relata la visita a decenas de poblaciones marcadas por la calidez de sus gentes, como Guadalajara, Torija, Cifuentes, Sacedón o Pastrana. En cuanto a rutas literarias, también existe otra opción, la de dejarse llevar por grandes conocedores de la zona, como el Arcipreste de Hita, Fray Luis de León, Quevedo o Buero Vallejo, en la propuesta conocida como Un escritor para un viaje. En cualquier caso, el guía es de lujo.