ESQUIAR

EN LOS Pirineos significa ha- cerlo en el territorio esquiable más gran- de de la Península Ibérica, en un entor- no paisajístico de gran riqueza cultural, na- tural y gastronómica, y con unos servicios de primer orden. Si, además, se añade el clima benigno de un país mediterráneo y una red de infraestructuras viarias que per- miten esquiar por la mañana e ir a la pla- ya por la tarde o situarse en la ciudad de Barcelona en tres o cuatro horas, los es- quiadores encontrarán en Catalunya una gran opción turística. Las cimas más importantes de los Piri- neos llegan a los 3.000 metros de altura. En este entorno se encuentra una oferta de nieve muy completa, apta para todo ti- po de practicantes, desde los más profe- sionales –en Vielha se encuentra la escue- la de esquí de élite de la Federación Espa- ñola de Deportes de Invierno– hasta los simples aficionados, o los que quieren dis- frutar de la nieve en familia. Catalunya tiene una larga tradición de- portiva y, en el caso de los deportes de montaña y de nieve, es pionera. Actual- mente, el esquí en Catalunya es un sec- tor en crecimiento, que cuenta con unos 760.000 esquiadores, 11 estaciones de esquí alpino y 6 de esquí nórdico. La ofer- ta global de esquí llega a las 358 pistas, con más de 600 kilómetros esquiables –411 kilómetros de esquí alpino y 226 ki- lómetros de circuito de esquí nórdico– y una capacidad de transportar 145.672 es- quiadores por hora. Las 17 estaciones de esquí catalanas conforman una oferta va- riada y diversa. Son aptas para todo tipo de público, desde los esquiadores más expertos hasta los principiantes, pasan- do por las estaciones familiares y espe- cialmente pensadas para los niños. Algunas estaciones están unidas y tie- nen un forfait conjunto.

La oferta comple- mentaria y los servicios que ofrecen todas ellas son una garantía para cubrir las ne- cesidades de toda clase de esquiado- res, desde material y escue- las de esquí hasta servicios médicos, pasando por la hostelería y la restauración, o las actividades comple- mentarias y de ocio. Una de las características destacadas de la oferta de esquí de Catalunya es la posibilidad de combinar el turismo de nie- ve con otros tipos de propuestas, princi- palmente con productos culturales, de sa- lud o con la excelente oferta gastronómica de las comarcas de montaña. En este sen- tido, destaca el románico que se encuen- tra por todo el Pirineo y que, en el caso del Vall de Boí, concentra un conjunto de iglesias de excepcional valor arquitectó- nico y artístico que han sido designadas patrimonio de la humani- dad por sas categorías y casas de turismo rural, a cámpings, restaurantes, centros de well- ness y actividades complementarias co- mo los deportes de aventura, la oferta de ocio, etcétera. La buena red de carreteras y de trans- porte público permite también hacer rá- pidos desplazamientos. Las estaciones de esquí están situadas a 2 o 4 ho- ras de distancia de Barcelona, que se encuentra perfecta- mente conectada con otras ciudades eu- ropeas.

Además, los aeropuertos de Reus (Costa Daurada) y Girona (Costa Brava), permiten también accesos rápidos al Pirineo de Lleida y al Piri- neo de Girona. parte de la Unesco. También se pueden encontrar peque- ños museos y ecomuseos que reflejan la vida, los oficios, el trabajo y las costum- bres tradicionales. Y es que las comarcas de montaña de Catalunya son amantes de sus tradiciones, como es el caso de la gastronomía, basada en productos autóc- tonos de calidad. Por otro lado, los Pirineos cuentan con una amplia infraestructu- ra turística: desde ho- teles de diver-

Buen comienzo de temporada

El puente festivo formado por la Constitución y la Pu- rísima sirve, tradicionalmente, para inaugurar ofi- cialmente la temporada de esquí en Catalunya. Aun- que el tiempo permitió abrir algunas estaciones el fin de semana anterior al puente, lo cierto es que fue la semana pasada cuando la afluencia masiva de es- quiadores a las pistas catalanas tiñó las montañas de vivos colores, además del blanco de la nieve. Y es que los aficionados a los deportes de invierno son, cada vez, más numerosos. Las estaciones catalanas cuentan con unas infra- estructuras de primer orden que permiten a los es- quiadores no sólo practicar su especialidad favorita –esquí alpino, esquí nórdico, snowboard, etcétera– y, además, disfrutar de muchos otros alicientes turísti- cos. El entorno en la alta montaña es espectacular y alrededor de las estaciones se encuentra un amplio abanico de recursos: naturales, paisajísticos, gastro- nómicos, culturales, artísticos, monumentales, etcé- tera. Un año más, la temporada de esquí ha comenzado con buenas perspectivas, ya que el tiempo, factor cla- ve en este tipo de actividad, ha acompañado y ha de- jado grosores de nieve suficientes que permiten au- gurar una buena campaña.

 

TEXTO ESTHER MÁRQUEZ