EN EL NORTE de Francia, a hora y media de París y tocando a Bélgica, Champaña Árdenas acoge al visitante que persigue el nacimiento de unas burbujas capaces de justificar por sí solas un viaje. La ruta del champán atraviesa todas las ciudades, desde Reims hasta Epernay, que viven atentas al ciclo de vida de sus viñedos y expone todos los pasos necesarios para transformar los racimos de uvas en un espumoso que llegará a todos los rincones del mundo. Durante todo el año, más de 50 productores abren las puertas de sus bodegas a los curiosos. Algunos ofrecen una tranquila visita a su museo, otros retan a participar en la dura vendimia de septiembre. En cualquier caso, unos y otros quedarán impresionados ante las gigantescas catedrales subterráneas de la época romana donde reposa el champán. También asistirán atentos a las explicaciones de cómo se llega a elaborar la bebida a partir de tres cepas diferentes con unas buenas dosis de conocimiento y paciencia. Paso a paso, desde la recolección de la uva hasta la flauta de champán y, entre medio, términos tan específicos como fermentación, mezcla, trasiego o degüello.

CATAS Y MENÚS
Por supuesto, tanta clase y tanta visita no puede terminar sin una buena cata en la que apreciar el aroma, el sabor, el color o la fineza de la burbuja. Aunque esto queda reservado para los expertos, para el resto existen los cursos de cata o, para los que quieran ahorrarse tanta apreciación, especialidades gastronómicas de la región como el pescado con salsa I destinos champán o las carnes blancas, idóneas para cocinarlas con buenos espumosos. Viajando hacia el sur de la región se llega a la ciudad de Troyes. Antes, de todas maneras, todavía quedan grandes extensiones de viñedos que atravesar en Côte des Bar, grandes vergeles de manzanos, de donde nace la sidra, que contemplar en la región de Othe o mucho queso que comer en Chaourçois. Pero la perla de la zona es Troyes, ciudad medieval que ha conservado sus casas del siglo XVI construidas con la madera típica de la campiña francesa. Además, nueve iglesias se levantan a lo largo de la localidad, mostrando cada una de ellas un estilo diferente. Y volviendo de nuevo hacia el norte, la capital de la región, Châlons-en-Champagne, espera al viajero con su encanto discreto de ciudad de provincias y sus dos canales. A su alrededor, pequeños pueblos con mucho sabor y bosques todavía marcados por los violentos combates librados durante las dos guerras mundiales.