chandigarh, jardin de las rocasChandigarh responde al sueño utópico del primer ministro indio Jawahar Lal Nehru y a la planificación del arquitecto suizo Le Corbusier. Creada en 1952, la capital del Punjab actúa como un contraste explícito con el resto del país. Frente al caos de la mayoría de poblaciones de India, en Chandigarh reina el orden, fruto de un plan urbanístico integral que contempló manzanas cuadriculadas, calles bien demarcadas, carriles bici y multitud de parques y zonas verdes. Incluso se creó una laguna artificial, el Lago Sukhna, de tres kilómetros cuadrados.

Si India ya es un lugar que sorprende de forma continua al visitante, el asombro adquiere cotas alucinógenas cuando se cruza el arco de entrada del Rock Garden de Chandigarh, ciudad diseñada bajo los auspicios del racionalismo del arquitecto suizo Le Corbusier después de que el país proclamara su independencia.
Pero mientras la capital del Punjab se muestra como una urbe ordenada y planificada hasta el mínimo detalle –consta de 60 sectores totalmente autosuficientes–, uno de sus mayores atractivos, este jardín de rocas, rompe por completo con cualquier asomo de realidad, difuminando las fronteras con el mundo de los sueños de la mano de un espacio donde la naturaleza se desborda sirviendo de hábitat propio de una población de piedras de formas imposibles y esculturas elaboradas mediante el reciclaje de desperdicios urbanos e industriales.

El Rock Garden, inaugurado en 1976, recuerda a muchas cosas, pero solo consiguen acercarse a su esencia, nunca explicarla por completo. Un lugar inédito de dos hectáreas donde se mezcla el modernismo de Gaudí (los barceloneses lo relacionarán de inmediato con el Parc Güell), el surrealismo de Dalí, el realismo mágico suramericano, el arte ancestral, las fábulas oníricas, los relatos kafkianos, los guerreros de terracota de Xian… Cada cual puede establecer la conexión que le parezca más adecuada, aunque este jardín no puede comprenderse desde el cerebro, sino que uno debe acercarse a él desde la más pura intuición. Igual que su autor, Nek Chand, que rescató de las profundidades de la imaginación un reino perdido que solo existía en sus sueños.

Rock garden, la obra maestra del reciclaje

Igual de extraña que el propio Rock Garden es la historia de su creación.
Sobre todo porque supone un oasis de improvisación en una ciudad planificada al milímetro.
Nek Chand, después de que India lograra independizarse de Gran Bretaña, se trasladó con su familia a Chandigarh. Allí comenzó a trabajar como inspector de caminos para el departamento de Obras Públicas.
De día se dedicaba a recorrer las vías en bicicleta y de noche se centraba en su pasión oculta: recoger piedras y rocas naturales.
Entre sus idas y venidas por la jungla que circundaba la ciudad, encontró un espacio cruzado por un riachuelo que comenzó a despejar para construir su jardín particular. Aunque debía hacerlo a escondidas, ya que era un terreno destinado a levantar casas para los habitantes de la ciudad.
Según explica la historia, entre 1958 y 1965 se dedicó a cultivar su particular hobby, recopilando no solo piedras, sino también cualquier desecho y desperdicio surgido de las viejas aldeas que se tiraban al suelo para dejar paso a la nueva ciudad.

Datos para viajar a Chandigarh:

  • País: India
  • Provincia: Punjab
  • Superficie: 114 km2
  • Población: 90.000 habitantes
  • Clima :Tropical
  • Monzón: Julio-septiembre

Volar y alojarse en India:
Compañía aérea Jet airways: www.jetairways.com
Cadena hotelera Taj hotels: www.tajhotels.com

Más información:
Oficina de turismo de India: www.incredibleindia.org