LA NIEBLA DENSA

perturba algunas mañanas y, también algunos atardeceres, la tranquilidad del monte Qingcheng, considerado cuna del taoísmo y Patrimonio de la Humanidad. Se trata de un en- clave único, de una belleza natural extraordinaria, que roza los 2.500 metros de altitud y que toda- vía conserva ese aura solitaria que llevó al funda- dor del taoísmo, Zhong Daoling, a pasar allí par- te de su vida. Camuflado por diferentes tonos verdosos, desde aquí se puede divisar Cheng- du, capital de la región china de Sichuán. Chengdu significa, en la lengua de caracteres, metrópolis perfecta. Eso explica que la urbe haga honor a su nombre, pues combina a la perfección tradición y modernidad: las casas de madera y las calles llenas de vida, donde aún perviven oficios antiguos, con la proliferación de grandes edificios de negocios y de centros comerciales. En Chengdu se respiran aires renovados, pero no se han olvidado de las tradiciones heredadas del pasado.

Tal es el caso de la industria de los brocados, que todavía se mantiene arraigada en algunas tiendas de la arteria principal, la de Ren- min Lu. Escogida en 2006 como la mejor ciudad turís- tica del gigante asiático, junto a Dalian y Hangz- hou por la Organización Mundial del Turismo (OMT), Chengdu es uno de los máximos exponentes de la prosperidad que está experimentando, en con- junto, la República Popular China. La mejor definición de Chengdu se hace a tra- vés de la diversidad de culturas que se entre- mezclan en sus barrios. Budismo, islamismo, cris- tianismo y taoísmo conviven en perfecta armonía a ambos lados del río Jinjiang. Con un clima sub- tropical y una temperatura media de 16ºC, cual- quier estación del año es buena para hacer una escapada a esta ciudad, que supera los cuatro millones de habitantes y que puede presumir de ser la única capital que nunca ha cambiado de nombre a lo largo de la historia de China.

EL UNIVERSO PANDA

Pocas son las veces en las que se tiene la opor- tunidad de disfrutar en vivo de la belleza de los osos panda. Estos animales, en peligro de extin- ción, tienen un hogar en Chengdu: el Centro pa- ra la Investigación y la Reproducción del Panda Gigante, a las afueras de la ciudad. Aquí se pue- den contemplar de primera mano algunos de los escasos ejemplares que quedan en el mundo. En un espacio privilegiado que intenta emular en todos los aspectos el hábitat natural de los plan- tígrados, los más avanzados equipos humanos y tecnológicos se aúnan para velar por la super- vivencia de los seres vivos. Lo más importante es garantizar la reproducción de la especie. Y, dada la delicadeza que presentan los pandas a la hora de escoger pareja, ya que no se conforman con cualquiera, la solución pasa por la reproducción en cautividad.

Un ejemplo fueron las hijas que las gemelas Qi Zhen y Qi Yuan alumbraron en agos- to. Ahora que Occidente ha dejado de mirarse el ombligo y que ha girado la vista a Oriente, Cheng- du todavía refleja los aspectos de la China más auténtica y profunda. Con el paso de los años, la visita a Chengdu se ha convertido en parada obligada para quienes se desplazan hacia el Tíbet. La zona comunica por dos vías con el mítico y recóndito lugar sagrado. Desde Chengdu se ofrecen diferentes opciones para volar o ir en tren a Lasa.

TEXTO MARISOL VICEDO

cómo ir

KLM Royal Dutch Airlines (www.klm.es) vuela los martes, viernes y domingos desde Ams- terdam. Con tarifas desde 600 eu- ros todo incluido, el servicio de esta compañía supone la primera conexión directa de la región de Sichuan con Europa. KLM opera esta ruta con un Boeing 777- 200ER. Además, desde Chengdu los pasajeros que lo deseen pue- den conectar con Xi’an y Lasa. Pa- ra más información, contactar con el 902.222.747.

En Chengdu, como en toda la región de Sichuán, la variedad culinaria es extensa, tanto que puede llegar hasta 4.000 combinaciones distintas. To- das, sin embargo, tienen un punto en común: el sabor que más gusta es el picante. En las mesas de oriundos y res- taurantes, así como en los puestos de comida ambulante, no faltan los huoguos o esto- fados acompañados de salsas de ajo o guindillas. Tampoco, los aromas de las plantas del lugar. Cerdo hervido, pollo, pescado, verduras y tofu son el complemento ideal para es- tos manjares. Y, por supuesto, no puede faltar el arroz, cru- do, estofado o al vapor, un ali- mento esencial en el espectro gastronómico chino. Se em- plea, especialmente, para ser- vir el pato cocinado de mil ma- neras. Si se escoge bien el lugar, todos los ágapes pueden resultar deliciosos y origina- les, en especial, para los occi- dentales. El único inconve- niente que pueden presentar es que necesiten de la ingesta posterior de un vaso de leche de cacahuete para hacer más ligeras las digestiones. Un placer picante para el paladar Chengdu China