A OJOS DE UN OCCIDENTAL, China si- gue apareciendo como un país misterioso y desconocido. No importa que vivamos en plena era de las comunicaciones. La globa- lización no ha conseguido borrar la mayoría de los estereotipos creados alrededor de es- ta cultura milenaria y fascinante. Lo mejor, como siempre en estos casos, es descubrir la realidad por nosotros mismos, sin inter- mediarios. La experiencia personal a través del viaje es la única manera de conocer la esencia de este excepcional país. China florece hoy con más fuerza que nun- ca. Lo primero que se debe tener en cuen- ta es que presenta varias caras. Además de la China monumental y clásica –la más co- nocida entre los occidentales–, existe la Chi- na de las fronteras, habitadas por pueblos poco conocidos, en las que se pueden en- contrar los restos de reinos legendarios y culturas sorprendentes que conservan ca- racterísticas y rasgos especiales. Abarcar una superficie de 9,5 millones de kilómetros cuadrados no es fácil. Antes de iniciar la apasionante aventura de recorrer China, vale la pena acotar los lugares que se van a visitar. En el país asiático abundan los destinos de interés turístico. Algunos iti- nerarios están especialmente diseñados pa- ra poder apreciar la belleza de las montañas y los ríos, conocer enclaves históricos, ad- mirar objetos de gran valor artístico y cultu- ral y disfrutar de las costumbres populares.

PUNTOS DE INTERÉS

La lista de lugares de interés turístico es in- terminable. Se impone hacer una selección. Visita obligada merecen la Gran Muralla –considerada la construcción más grandio- sa de la humanidad–, el Palacio Imperial, el Palacio de Verano y las trece tumbas Ming, en Pekín; la tumba de Qin Shihuang, con- vertida en un museo que custodia las famo- sas figuras de los guerreros de terracota, la muralla de la dinastía Ming y el Museo de la Historia de Shaanxi; el paisaje nocturno del barrio de Waitan y el gran puente sobre el río Yang-tse de Nanpu (Shanghai); la nue- va fisonomía del municipio de Shenzhen, la aldea de cultura étnica y el Parque Mag- nificencia de la Nación China en Miniatura, en la provincia de Guangdong. Pekín y Shaanxi albergan numerosos en- claves turísticos y reúnen la mayor cantidad de lugares históricos y yacimientos arqueo- lógicos más representativos del país. Am- bas ciudades muestran los rasgos que ca- racterizan a la China antigua y la moderna. Siguiendo el curso del río Amarillo se des- cubren rincones de gran valor histórico, pai- sajístico y antropológico, como la isla de los Pájaros del lago de Qinghai; los inmensos desiertos de Shappotou, la grutas de Dun- huang, en la provincia de Gansu, y la cata- rata de Hukou, en la provincia de Shanxi; las cuevas de Longmen, en la provincia de He- nan; y el templo y la mansión de Confucio, en Qufu (provincia de Shandong). En el anti- guo recorrido de la Ruta de la Seda (4.000 kiló- metros) viven más de 40 minorías étnicas. Viajar por las provincias de Shaanxi, Qing- hai y Gansu y las regiones autónomas de Ningxia y Xinjiang permite entrar en contac- to con las costumbres populares del no- roeste de China. En el suroeste, las provin- cias de Yunnan, Guizhou, Guangxi, Sichuan y Tíbet, destacan las visitas al lago Dian- chi, el bosque de Piedra y el parque natu- ral de Xishuangbanna. La zona central del territorio, considerado la cuna de la civili- zación china, alberga lo más significativo de la cultura tradicional del país asiático.