AUNQUE LA HISTORIA DE CODORNÍU

se remonta al siglo XVI, las actuales bode- gas empezaron a construirse en 1895. Las características artísticas con que las dotó el diseño de Puig i Cadafalch, sus dimensio- nes y la hermosa pátina que le ha otorgado el paso del tiempo han hecho que hoy las Cavas Codorníu sean conocidas como la ca- tedral del cava. La ampliación de las bode- gas que, en su día, efectuó Lluís Bonet i Ga- rí respetó plenamente el estilo original. La calidad arquitectónica, la historia y la tradición, unidas a la innovación y la exce- lencia perseguida en todas las actividades hacen de Codorníu un lugar digno de ser vi- sitado. Tras contemplar la hermosa vidriera y los pináculos que forman parte de la facha- da principal, la visita a Cavas Codorníu se ini- cia en la Sala de Recepción que antaño fue Sala de Expedición y que, como el edificio en su conjunto, se sustenta sobre arcos de concepción parabólica en ladrillo rojo coci- do y cuenta con ventanales hexagonales que aportan una gran luminosidad, con una luz que penetra de forma sesgada.

El gigantesco Celler Gran, donde antaño se almacenaban las barricas y los grandes toneles de roble, es hoy el lugar donde tie- nen lugar multiples actos sociales y artísti- cos, como el ya tradicional Concierto de la Vendimia. El antiguo edificio de prensas al- berga hoy el Museo de la Viña y el Vino. Cerca del conjunto de las cavas, a una dis- tancia prudencial y en un entorno de estan- ques y cuidados jardines, se levanta la her- mosa casa, obra también de Puig i Cada- falch e impregnada de modernismo medite- rráneo, que Manuel Raventós se hizo levan- tar para destinarla a residencia familiar.

Pero la visita, ideal para conocer el pro- ceso de elaboración del cava, desde la en- trada de la uva, el prensado, la conservación en cubas y el posterior embotellado, no pue- de olvidar los interminables y umbríos pasa- dizos subterráneos que se extienden bajo to- do el conjunto arquitectónico. Con cinco pisos bajo tierra y una longitud que obliga a hacer el recorrido en tren, las galerías ate- soran millones de bo- tellas en las que el vi- no vive su segunda fermentación hasta que, mes tras mes, año tras año, pau- sadamente y con respeto al método tradicional, alcanza su plenitud.

TEXTO ALFONSO ESPINET

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Construidas entre finales del siglo XIX y principios del XX, las bodegas de Codorníu son obra de Jo- sep Puig i Cadafalch, el arquitecto que, junto a Gau- dí, mejor representa el modernismo catalán. En 1976, las bodegas fueron declaradas monumento histórico artístico y hoy constituyen uno de los más impresionantes ejemplos de arquitectura civil de- dicada a la elaboración y crianza de cavas. De acuerdo con su propia idea arquitectónica y ateniéndose a las necesidades específicas del edi- ficio, Puig i Cadafalch diseñó unas naves catedra- licias. En el interior destaca el grandioso Celler Gran, con 2.000 metros cuadrados bajo bóveda ca- talana y dividido en tres naves en arco. Muy cerca de las bodegas, Puig i Cadafalch construyó tam- bién la casa pairal de Codorníu.