Comienza la temporada de avistamiento de cetáceos para los amantes de la naturaleza y para los más aventureros que podrán vivir esta experiencia durante estos próximos meses en unos de los paraísos más naturales del mundo.

Entre los meses de julio y octubre, es cuando las ballenas jorobadas, viajan desde el polo Sur hasta el Pacífico, se acercan a las costas panameñas. Sin embargo, la mejor fecha para avistar estos cetáceos es en el mes de septiembre, e incluso para los amantes de estos mamíferos todavía se pueden avistar durante el mes de noviembre ya que las aguas prístinas y cálidas de Panamá son ideales para que las ballenas jorobadas se apareen y se reproduzcan.

Playas de arena blanca y aguas turquesas, rincones inexplorados, una ciudad llena de vida y una cultura que te embriagará nada más aterrizar en el istmo. En Panamá es muy fácil maravillarte por toda la diversidad y abundancia de vida silvestre que guarda su territorio. Conectar con la naturaleza o descubrir culturas originarias son solo algunas de las razones por las que querrás visitar este destino y, si además, puedes acercarte a tu lado más natural viendo de cerca algunas de las criaturas más sorprendentes que habitan en el planeta, definitivamente Panamá es tu destino.

El viaje de los cetáceos por el Pacífico panameño

Se estima que cada año viajen más de 2.000 Megaptera Novaeangliae, nombre científico de esta clase de ballena, desde la Antártida y desde Alaska hasta Panamá. Los cetáceos provenientes del sur realizan la migración más larga entre los mamíferos, es de las pocas migraciones que cruzan el ecuador, al recorrer más de 6.000 kilómetros hasta su destino final.

Y es en lugares privilegiados como las islas panameñas en donde se puede apreciar la belleza de estas ballenas jorobadas.

  • Las Islas de Coiba, Golfo de Chiriqui, Taboga y el archipiélago Las Perlas son los sitios preferidos por los turistas, científicos y locales para disfrutar de los cetáceos y sus ballenatos.
  • En Isla Coiba, al sur de Veraguas, está uno de los parques marítimos más grande del mundo, con una extensión de 2.701 km2. De junio a noviembre, las aguas del golfo de Montijo y del Parque Nacional Coiba, en el Pacífico veragüense, se convierten en el escenario ideal para el avistamiento de estos cetáceos. Este fenómeno ocurre cuando las aguas cercanas a los polos se vuelven demasiado frías, lo que hace que estos mamíferos migren hacia aguas tropicales en busca de alimentos para sus crías.

En esta isla, además, existe un centro de investigaciones dedicado a este cetáceo y es aquí donde también se puede disfrutar de la presencia de orcas, el delfín moteado tropical, el delfín nariz de botella y el delfín mular, entre otros, nadando en grupo.

  • Asimismo, en Las Perlas, concretamente en isla Contadora, se hacen excursiones para ver las “yubartas”, como localmente se le llama a este tipo de ballenas y la Isla Iguana es otro de los lugares predilectos de las ballenas para dar a luz a sus crías. Las opciones de avistamiento de estos maravillosos mamíferos son infinitas ya que también se pueden avistar en San Miguel, bahía de Panamá, Golfo de Chiriquí y Golfo de Montijo.

Cada año son más los turistas que llegan a las costas e islas de Panamá en busca de aventuras marinas como el avistamiento de cetáceos y es que teniendo en cuenta que las hembras pueden medir hasta 19 metros de largo, mientras que los machos pueden llegar hasta los 15 metros de longitud, hace que vivir esta experiencia se vuelva inolvidable.

Pero algo que es divertido y asombroso no tiene por qué dejar de ser responsable con el entorno y es por ello que Panamá es un destino que promueve la creación de santuarios de ballenas y en el que el respeto por las especies marinas, y sobre todos las que están en peligro de extinción, es muy importante. Por ello, la temporada de avistamiento también se utiliza para crear conciencia sobre las necesidades de estos cetáceos, promoviendo la difusión de información para que el impacto en el medio sea nulo y estableciendo unas reglas básicas de comportamiento indispensables para que los mamíferos no se vean alterados ni perjudicados por estas visitas.

Quienes han visto a cualquier especie en su hábitat natural sabe que es una experiencia única y extraordinaria y si viajas a Panamá no puedes perderte este excepcional espectáculo que hará que conectes con tu yo más pasional y natural en unos de los entornos más mágicos y silvestres del mundo.