LAS ENTRAÑAS DE LA CATEDRAL DEL TOREO SEVILLA presume –y con razón– de ser una de las ciudades más hermosas de España. Su patrimonio histórico y monumental es muy valorado a nivel internacional. Un agradable paseo en barco por el Guadalquivir, visitar los Reales Alcázares, la catedral y el Patio de los Naranjos, escalar los 97,5 metros que conducen a lo alto de la Giralda, subir a la Torre del Oro, callejear por los barrios de Triana y de Santa Cruz (la zona de la antigua judería), admirar la arquitectura de los edificios que albergaron la Exposición Universal de 1992, divertirse en Isla Mágica, recorrer palmo a palmo el parque de María Luisa y la plaza de España, montar en un coche de caballos y rezar a la virgen de la Macarena o al Jesús del Gran Poder son citas ineludibles en la capital de Andalucía. Sin embargo, hay otro monumento que tampoco pasa desapercibido para los visitantes: la Real Maestranza. No hace falta ser aficionado a la tauromaquia para conocer por dentro la plaza de toros sevillana. Visitas guiadas de unos 45 minutos aproximadamente permiten descubrir la historia del coso conocido como la catedral del toreo. Construida a lo largo de 120 años, la Maestranza tiene forma de polígono irregular. La visita comprende un recorrido por el tendido, el Museo Taurino, la capilla y el patio de caballos. El museo, inaugurado en 1989, se divide en cuatro salas que albergan colecciones dedicadas a la Real Maestranza de Caballería de Sevilla, por un lado, y al mundo de la tauromaquia, por otro. Pinturas, óleos, grabados, cabezas de toros, trajes de luces, capotes, obras esculpidas en bronce, estampas que rememoran los juegos caballerescos que practicaba la nobleza durante los siglos XVII y XVIII, muestran las peculiaridades de una de las plazas de toros más antiguas del mundo. +Aprovechar la nieve en el Pirineo catalán EXCURSIONES CON RAQUETAS EN LOS PIES LA NIEVE rebosa en el Pirineo, y no es cuestión de desaprovecharla, sobre todo si se tiene en cuenta que la posibilidad de que se repitan unas condiciones como las actuales depende de algo tan imprevisible como la meteorología. Además, al menos en el 2009, no hace falta irse demasiado lejos para disfrutar de unos paisajes nevados que nada tienen que envidiar a los de los Alpes, con los consiguientes beneficios para el bolsillo en una cuesta de enero más dura de lo habitual. Siempre puede servir la opción de subir a una estación de esquí, pero existen otras posibilidades menos masificadas que permiten entrar en contacto directo con la naturaleza, como las excursiones con raquetas de nieve, aptas para todos los públicos según la ruta y la duración escogidas. El resort Turisnat Pirineus, por ejemplo, organiza salidas por el parque natural de Aigüestortes i Estany de Sant Maurici con un picnic final con productos del Pallars. El parque del Cadí- Moixeró también se puede descubrir con estos artilugios para caminar con seguridad sobre la nieve gracias a diferentes salidas que se organizan en invierno. La próxima será el 8 de febrero, por los bosques de pino negro que se sitúan entre La Molina y el parque natural. Estaciones de esquí como Vall de Núria, Grandvalira o Vallnord (estas dos últimas en Andorra) también proponen diferentes rutas, así como diferentes empresas como escuela de deportes de aventura Roc Roi de Llavorsí. Esta última organiza excursiones que pueden ser de una o dos horas, pero también de medio día o de día entero. Nieve seguro que este año no falta.