LA NAVIDAD LLEGA a Copenhague con todo su esplendor. Desde finales de noviembre, la capital danesa viste sus mejores galas, se llena de luz e invita a todos a vivir una experiencia verdaderamente navideña. Todas las calles del centro se cubren con miles y miles de bombillas, abren sus puertas una larga lista de mercados navideños y los comercios, los restaurantes, los bares y los cafés se decoran para celebrar tal como merece este gran acontecimiento anual. Quienes visitan Copenhague durante estas fechas pueden unirse a los residentes en la ciudad y disfrutar del muy particular ambiente que caracteriza a esta capital nórdica, un ambiente al que la nieve tiende a contribuir de forma notable. Las celebraciones empiezan cuando se aproxima diciembre y cuando el Adviento, sus coronas y las velas que van encendiéndose domingo tras domingo, marcan el tiempo litúrgico. Es entonces cuando se ilumina el impresionante árbol de Navidad que se levanta en la plaza del Ayuntamiento, en pleno corazón de la ciudad, y el alcalde enciende la iluminación que cubre todo el centro de la capital y contribuye a crear una estampa acogedora y plenamente navideña. Una alegre cabalgata, de la que forman parte desde coches de bomberos hasta gnomos, recorre las calles para celebrar el inicio de las fiestas navideñas.

COMPRAR Y DISFRUTAR
Ha llegado el momento de disfrutar de unos entrañables días de fiesta, de ir de compras, de participar de las tradiciones, de deslizarse por una pista de hielo. Para quienes desean proveerse de regalos para la familia no hay nada como visitar alguno de los numerosos mercados navideños que abren sus puertas al público. Este es el caso del mercado del barrio hippy de Christiania, donde los objetos de artesanía responden al carácter que impregna esta zona situada en pleno corazón de Copenhague. Pero, sin duda, el lugar ideal para las compras se encuentra en un calle que atraviesa el centro de la ciudad. Se trata de Strøget, la vía peatonal más larga del norte de Europa, llena de tiendas capaces de satisfacer todos los gustos. Dar un paseo por Strøget durante las Navidades y contemplar los escaparates adornados para estas fiestas constituye una experiencia inolvidable. Cuando las compras y el paseo hacen que se empiece a sentir el cansancio no hay nada mejor que disfrutar de una verdadera tradición danesa: saborear una cerveza navideña. Porque cada fábrica de cerveza del país elabora estos días su propia bebida para la Navidad, todas absolutamente artesanales y cada una con sus propias peculiaridades. Pero en el frío invierno danés no puede faltar un tiempo dedicado al patinaje sobre hielo. Por ello, a solo dos pasos de los canales de Nyhavn y distribuidos por diversas zonas, se instalan nada menos que cinco pistas de hielo al aire libre donde residentes y turistas pueden patinar de forma totalmente gratuita. Entre todas las pistas merece ser destacada la que se instala en la plaza de Kongens Nytorv, junto al edificio del Ballet Real, iluminada por miles de luces que se reflejan en el hielo y que ayudan a gozar de las sensaciones que ofrece la Navidad en un país nórdico.