COSTA CRUCEROS ha presentado recientemente su buque insignia, en sentido literal. Un total de 112.000 toneladas –el equivalente al peso de 3.900 autobuses– dedicadas íntegramente a proporcionar “bienestar, placer, sorpresas, maravillas, novedades y diversión”, según explican desde la empresa italiana. El nombre elegido para bautizar la gran apuesta del grupo es Costa Concordia, y no por casualidad. “Se trata de un tributo simbólico a la armonía y la hermandad de los pueblos por los que navegará el buque”, explican desde la compañía. Algo que queda reflejado en la decoración de salones, cubiertas, restaurantes y otras zonas públicas del barco, interpretación libre del arquitecto naval Joe Farcus inspirada en los movimientos artísticos y estilos arquitectónicos desarrollados en Europa a lo largo de los siglos. Desde columnas y capiteles griegos hasta el art déco belga, pasando por el modernismo gaudiniano. Paso a paso, tras el placer y el viaje intercontinental. El “barco del bienestar” promete unas vacaciones de estilo italiano y llenas de placeres y diversión bajo un nuevo concepto, basado en la “espectacularidad, la fantasía, la originalidad y la elegancia”. Sus armas son los numerosos bares y restaurantes que se reparten a lo largo de sus más de 290 metros de longitud, unas cubiertas espaciosas y panorámicas, cuatro piscinas y un centro de bienestar de más de 1.900 metros cuadrados. Todo ello reforzado por una amplia gama de camarotes espaciosos, amueblados con elegancia y dotados de todas las comodidades. 1.430 en total y, de ellos, 505 con balcón privado para soñar con las estrellas y, al despertar, desayunar bajo un cielo azul difícil de imaginar en tierra firme. Además, 70 suites listas para poner la guinda con una bañera con hidromasaje. El buque Costa Concordia incorpora algunas novedades que refuerzan su espectacularidad, como una cubierta exterior central, con piscina e hidromasaje, planteada en dos pisos y ubicada bajo un techo de cristal retráctil que permite bañarse con la sensación de encontrarse al aire libre a pesar de que las condiciones meteorológicas no sean las más adecuadas para ello. Cuenta también con una pantalla de cine de 18 metros cuadrados, que ofrece vídeos y entretenimiento durante el día y se transforma en una sala de cine por la noche. La diversión adquiere un tinte real gracias a un simulador de un coche de Fórmula 1 con vistas al mar para emular las gestas de Alonso y compañía en un escenario improbable para los pilotos profesionales.

PARA TODOS LOS GUSTOS
Las opciones de ocio a bordo aumentan con el programa de espectáculos del teatro Atene, los juegos de azar del casino, la música en directo y las discotecas abiertas hasta el amanecer. Y continúan con los cinco restaurantes del Costa Concordia, entre los que destacan el Milano, con amplios ventanales con vistas al mar; el Roma, elegante y acogedor; el Buffet Parigi, ideal para un almuerzo informal; o el Club Concordia; íntimo y refinado. Por último, solo para los privilegiados que eligen los camarotes y suites Samsara, un restaurante en la línea de la filosofía del bienestar. En estos dos últimos locales, el chef Ettore Bocchia dará a conocer su cocina molecular italiana, innovadora, refinada, divertida y con propuestas tan intrigantes como el helado de nitrógeno. Todo esto convierte al Costa Concordia en un lugar donde se ofrecen tantas opciones de ocio que será difícil encontrar en él alguna cara de aburrimiento, pero no todo tipo de pasajeros, desde los más pequeños hasta los más mayores. Familias, parejas, grupos de amigos… Sin duda, para todos los gustos.