HACER UN CRUCERO siempre sienta bien, sobre todo si el trayecto se de- sarrolla a bordo de una nave especta- cular, como las que salen en las gran- des superproducciones cinematográ- ficas, y se visitan puertos de induda- ble interés turístico. Construido en 1996 y re- novado de arriba a abajo en el 2003, el Costa Vic- toria es uno de los bar- cos más elegantes de la flota de Costa Cruceros. Con un peso de 75.000 toneladas, la na- ve mide 252 metros de eslora y 32 me- tros de altura, y puede albergar a 2.394 pasajeros en 944 camarotes –242 tie- nen balcón privado– y 20 suites.

LAS INSTALACIONES

El estilo del Costa Victoria conjuga el clasicismo náutico con las obras de ar- te. El arquitecto italiano Pierluigi Cerri diseñó los interiores del barco, mientras Emilio Tadini se encargó de los vistosos mosaicos. El vestíbulo, espectacular, posee cuatro ascensores panorámicos. De impresionante hay que calificar el Concorde Plaza (salón de proa), rodea- do de vidrieras con vistas al mar que se ilumina por la noche al compás de la música y el baile. El bar Capriccio es un espacio sofisticado y elegante, en el que destaca uno de los singulares mosaicos de Tadini. El Pompei Fitness, equipa- do con modernos aparatos deportivos, es perfecto para hacer ejercicio en un ambiente chic. Y para disfrutar de una velada especial, nada mejor que reser- var mesa en el restaurante Magnifico. Las instalaciones del Costa Victoria, distribuidas en 14 puentes –o pisos– in- cluyen 3 piscinas (una de ellas, cubierta); 4 yacuzis; 4 restaurantes; 1 bufet; 1 pizzería; 10 bares; un teatro de dos pi- sos con 650 plazas; discoteca; gimna- sio; salón de belleza; centro de spa; sau- na; baño turco; internet café y casino.

El barco mide 252 metros de eslora y puede albergar a 2.394 pasajeros

LA TRAVESÍA

Entre los diversos itinerarios que reali- za el Costa Victoria, cabe destacar el que discurre por aguas del Mediterrá- neo, entre los puertos de Savona y Ná- poles (Italia), La Valeta (Malta), Corfú (Grecia), Dubrovnik (Croacia) y Venecia. El crucero permite disfrutar de la trave- sía, de las magníficas instalaciones del barco, participar en las numerosas atracciones y espectáculos que se or- ganizan a bordo y, por supuesto, visitar los atractivos más sobresalientes de las ciudades donde atraca la nave de Cos- ta Cruceros. Embarcar en un crucero no admite dudas. La experiencia, como poco, re- sulta excitante. En todos los sentidos.

TEXTO ALBERTO LARRIBA