PODRÍA TRATARSE de una leyenda, pero no lo es. Cuando se dice que la costa adriática oriental es de las más bellas del Mediterráneo se argumenta en base a la opinión de los trotamundos, de las crónicas de famosos navegantes e incluso de las de los emperadores romanos, quienes eligieron el lugar como enclave idóneo para elevar sus villas, palacios y pueblos enteros. Muchos siglos después de aquello, la costa croata actual es una de las más desarrolladas del Mediterráneo. Y sigue conservando ese atractivo que la hizo famosa en el pasado. Cuevas, playas, bahías y puertos se distribuyen en un espacio heterogéneo que ha sabido responder a las necesidades del turismo, desarrollando una amplia oferta en forma de propuestas hoteleras, culturales y de ocio. A lo largo de esta costa se distribuyen 718 islas –de las cuales solo 60 se encuentran habitadas durante todo el año–, 389 acantilados y 78 arrecifes. Un conjunto que se beneficia del estupendo clima mediterráneo, con veranos secos y calurosos, inviernos templados y húmedos y 2.600 horas de sol durante todo el año. Tantos atractivos explican fácilmente la cada vez mayor seducción que ejerce la zona sobre el sector turístico internacional. El año pasado, Croacia recibió casi diez millones de turistas. Aunque son los alemanes y los italianos los más numerosos, el turismo español que se desplaza hasta el país adriático crece año tras año. Es por eso que las autoridades turísticas del país han decidido abrir una nueva oficina en Madrid para ofrecer un mejor servicio informativo al viajero.

PARA NAVEGANTES
Para los aficionados a la navegación, la costa croata es poco menos que un paraíso. Actualmente cuenta con 47 puertos deportivos (con 19.000 amarres) donde se pueden alquilar embarcaciones e incluso participar en algunos cursos para mejorar la técnica. Esto es solo un reflejo de la importancia que tiene el sector del turismo náutico en Croacia. Una apuesta fuerte. Por eso, la Asociación Croata de Turismo Náutico se constituye como un centro de referencia, donde los navegantes pueden obtener cualquier tipo de información. Eso sí. Más vale tener todo previsto antes de coger el timón. Toda embarcación que entre en las aguas territoriales de Croacia debe dirigirse a la frontera internacional más cercana para realizar las formalidades de aduana, que incluyen la solicitud del dispositivo llamado viñeta, y sellar la lista de tripulantes en la capitanía marítima local o en cualquier sucursal.

CINCO TRAYECTOS
Muchas islas para recorrerlas de un solo tirón. Por eso es interesante aprovechar alguna de las cinco rutas que propone la Oficina de Turismo de Croacia. La primera podría ser la que lleve al navegante a recorrer la parte más meridional del mar durante una semana. El itinerario se inicia en la ciudad de Dubrovnik, declarada por la Unesco patrimonio de la humanidad. Más conocida como la perla del Adriático, esta localidad es famosa por su casco antiguo y sus largas murallas góticas y renacentistas. Navegando hacia el oeste se llega a Elaphite, un conjunto de ocho islas y cinco islotes de bordes escarpados y arrecifes rocosos. De todas ellas, solo Kalamota, Sipan y Lopud están habitadas; el resto son oasis solitarios donde el visitante encontrará la tranquilidad que busca. Tras abandonar este archipiélago, la próxima estación es la isla de Mljet, que cuenta con un parque nacional forestal de 98 kilómetros cuadrados de exuberante vegetación mediterránea, aguas cristalinas, playas de fina arena y una rica vida submarina. Ilirianos, griegos y romanos se asentaron en esta isla, dejando importantes restos arqueológicos como el palacio del puerto de Polace. Una segunda ruta podría comenzar en el final de la anterior: la isla de Korkula y la localidad de Vela Luka. En su museo local se puede encontrar una obra de Henry Moore, que pasó una época en la colonia de escultores de esta población. También en esta isla, la iglesia Crkova St. Petra del siglo XV (en Cara) y la casa de Marco Polo (en Korcula) son visitas obligadas. El itinerario culmina en Skrivena Luka, una de las bahías mayores y más hermosas de la isla de Lastovo. Literalmente, puerto escondido, el lugar no puede ser visto des-