Hurtigruta Richard With in Raftsundet

Del mar al cielo en 34 etapas

Texto: Susana Álvaro / DESTINOS

Desde que hace más de 120 años se puso en marcha la ruta del Expreso del Litoral, han sido muchos los pasajeros que han disfrutado del que se ha llegado a definir como el viaje por mar más bello del mundo. Se trata de un total de 34 paradas, que equivalen a 34 postales, y un itinerario por la bella costa noruega con la compañía naviera Hurtigruten en un servicio de línea regular que navega bajo la bandera de servicio postal, que no solamente ofrece una forma de conocer el país, sino que se podría decir que también forma parte del mismo país.

Con la maleta preparada, solo hacen falta ganas para descubrir lo que Hurtigruten depara a bordo de uno de sus barcos nuevos, el MS Richard With, que, construido en 1993, hace honor al capitán noruego de navío que propuso la idea que hoy se ha hecho realidad. Abrir los ojos, pero tampoco dejar de soñar: el itinerario es una combinación de naturaleza, cultura y gastronomía local para que el auténtico protagonista, el viajero, disfrute al máximo de la experiencia.

ENTRADA A LOS FIORDOS. Si se toma el trayecto rumbo norte, la primera parada del Expreso del Litoral es Bergen. El punto de partida de Hurtigruten es la segunda ciudad más grande de Noruega, puerta de entrada a los bellos paisajes de la majestuosa región de los fiordos. La urbe se abre ante los ojos dibujándose entre los colores del muelle en el barrio de Bryggen) declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, un barrio medieval de madera único en Europa. Continuando este viaje experencial, el barco navega haciendo escala en Ålesund, famosa por su arquitectura art nouveau. Dependiendo de la temporada, será el momento para conocer dos de los monumentos naturales de Noruega: en otoño, el fiordo de Hjørundfjord y en verano, su hermano gemelo, el Geiranger, rodeado de picos majestuosos, cascadas impactantes y una naturaleza frondosa. Por todo ello, también fue declarado Patrimonio de la Humanidad. En todo el trayecto, los colores azules, marrones, verdes y blancos se funden en un escenario que solo se puede describir desde el corazón. Teniendo el paisaje como decorado de fondo, el tiempo transcurre lento y veloz a la vez, al ritmo del barco, a 15 nudos de velocidad de crucero marcado por los compases de las olas, siendo testigo principal el cielo, mientras a bordo uno se siente como un invitado de excepción. La navegación continúa hasta Trondheim, la primera capital noruega, envuelta en un espíritu medieval, casi místico, por su ambiente y arquitectura.

CELEBRACIÓN CON NEPTUNO. Uno de los momentos más significativos del viaje es el paso del Círculo Polar Ártico. La entrada a este otro mundo se celebra a bordo con el bautismo polar, una divertida sesión con el mismísimo Neptuno donde se vierten hielos en la espalda del pasajero con ayuda de la tripulación del barco. Sin duda, la mejor forma de darse cuenta –sin necesidad de pellizcarse– de que se está navegando por las tierras del sol de medianoche en verano y las largas noches polares de invierno, acompañadas de las mágicas auroras boreales. La visita a Cabo Norte –el punto más septentrional del continente– o un safari marino en Saltstraumen, la corriente marina más fuerte del mundo, serán opciones que el viajero más aventurero no puede perderse. Las luces del norte son un fenómeno natural que permitirá disfrutar de una de las grandes experiencias del viaje (si se tiene suerte de encontrarlas), tanto a bordo, con el silencio y la majestuosidad que impone la naturaleza, como fuera del barco. La noche espera estrellada en el puerto de Tromsø, ciudad conocida como el París del norte. Y entre los huecos de esos pequeños puntos luminosos hacen su aparición bandas verdes que bailan de manera caprichosa, las auroras boreales. Bella despedida mirando al cielo polar hasta llegar a Kirkenes, punto final del Expreso del Litoral.