EL HOTEL impersonal y clásico ha muerto. ¡Viva el hotel insólito! Llegó la era del hotel con carácter, sorprendente y excepcional, siempre apelando a la complicidad y a la sorpresa del huésped. Esta tendencia hotelera es el punto de partida de la editorial francesa Jonglez, que acaba de publicar Hoteles insólitos. España y Portugal, una guía en la que sus autores, el periodista David Revelles y el fotógrafo Óscar Elías, han recopilado lo más selecto del elenco de alojamientos singulares existentes en la península Ibérica. Rarezas que nunca dejan indiferente, entre otras cosas porque hay para todos los gustos, presupuestos y públicos.

Y es que el repertorio de rara avis que desfilan a lo largo de las 224 páginas de la guía –desde bed and breakfast de lujo a cabañas en los árboles o yurtas mongoles, pasando por vagones de mercancías de Renfe tuneados en suites, hospederías de monasterios y antiguos palacios–

es tan variopinto como amplio. Ahí están para demostrarlo, por ejemplo, la transformación en hotel tanto de la plaza de toros de Almadén (Ciudad Real) o la antigua fortaleza de Cap Rocat (Mallorca), por no hablar del iglú-hotel Grandvalira (Andorra): único en el sur de Europa, sus cinco iglús-dormitorios (uno de ellos con yacusi) brindan la oportunidad de saborear una auténtica y acogedora noche esquimal a 2.350 metros de altitud.

Para todos los gustos. La guía está pensada para que nadie se quede sin su hotel insólito. Ni siquiera los niños. ¿Cómo van a poder resistirse los más pequeños y sus padres a pasar una noche circense en la showman caravan de 1939 que el Circo Raluy ha convertido en el Hotel con Ruedas? ¿O a una escapada al estilo sioux en las tiendas de Altiplano Tipis, en Baza (Granada)?

Para los adultos con vocación mitómana, la guía recoge un ramillete de habitaciones únicas como la suite The Beatles del Hotel Avenida Palace de Barcelona, una de las estancias –trufada de objetos y recuerdos de la banda– en la que un verano de 1965 se alojaron los melenudos de Liverpool antes y después de su único concierto en la capital catalana.

Y para los amantes de hoteles conquistados por el diseño y la arquitectura de vanguardia, la guía incluye joyas en las que alojarse como Les Cols Pavellons (Olot), el Hotel Viura (Álava) o el Hotel Silken Puerta América Madrid, en cuyas 13 plantas se dan cita el genio de nombres propios como Foster, Mariscal o Hadid.

Los fieles al glamping (acampada de lujo) también encontrarán sus particulares destinos. Para ellos, la guía recomienda delicias como el Refugio Marnes, cuya jaima bereber emplazada en la Sierra de Berna, en el interior de la Costa Blanca, es un oasis donde desconectar por completo. O The Hoopoe Yurt Hotel, cinco yurtas mongoles a un paso de la Sierra de Grazalema, donde el dolce far niente se convierte en un relajado estilo de vida.

Solo para curiosos. Eso sí, lo que iguala a todos los huéspedes que se acercan a estos alojamientos es la curiosidad con la que recalan en ellos. “La guía es un guiño de complicidad a la curiosidad del lector y futuro huésped a la par que una herramienta para todos los que desean conocer alojamientos con personalidad propia. De ahí que, en todos los casos, se trate de alojamientos que trascienden la categoría de lugar de paso, de una simple cama donde dormir para convertirse en un destino en sí mismo, una experiencia única y emocionante”, explica Revelles, quien subraya que “singularidad y exclusividad no tienen por qué ser sinónimo de caro o lujo desmedido”.

Como muestra un botón: la guía recoge opciones que van desde los 30 euros la noche –o incluso la voluntad del huésped, como sucede en la maravillosa hospedería de clausura del monasterio cisterciense de Poblet (Tarragona)– a los 100.000 euros por semana que cuesta, por ejemplo, alquilar la isla privada de Tagomago (Eivissa), un pedazo de Mediterráneo de 400.000 metros cuadrados que ofrece la posibilidad de disfrutar de una de las pocas islas privadas de España.

En definitiva, una guía llena de antídotos contra los hoteles insípidos en la que el objetivo primordial está claro: ofrecer propuestas de alojamientos que siempre brindan una experiencia diferente, una estancia insólita y única.

RAREZAS

En el sevillano Hotel Amadeus, los huéspedes pueden usar todos los instrumentos musicales que hay desparramados por él (ver página web www.hotelamadeussevilla.com).
En los Caños de Meca (Cádiz) se encuentran las Casas Karen (www.casaskaren.com), tres chozas de cuento, hechas en paja, madera y caña. El Astoria 7 es un hotel de 102 habitaciones construido sobre una de las salas de cine míticas de San Sebastián (en la página web www.astoria7hotel.com). Consolación son diez cubículos recubiertos con madera de pino y colocados sobre un risco en la comarca de Matarraña (www.consolacion.com.es). Finalmente, O Semaforo es un antiguo puesto de vigilancia militar que acoge un hotel de solo cinco habitaciones, a escasos pasos del emblemático faro de Finisterre.