«Naturaleza Zen en la palma de la mano» es el nombre de esta exposición, que propone un viaje espiritual por la ceremonia del té japonesa y el mundo del budismo Zen, elementos que inspiran estas pequeñas y deliciosas obras de arte que representan una de las tradiciones gastronómicas más importantes de Kioto, el kyogashi, la antigua tradición repostera imperial empleada en ceremonias y rituales.

 El kyogashi, la delicada dulcería tradicional de Kioto, es el protagonista de una exposición única, «Naturaleza Zen en la palma de la mano», un recorrido por repostería artesana de la capital imperial, con siglos de historia y tradición, que este año pone el acento en el budismo Zen y en la ceremonia del té, dos aspectos fundamentales de la cultura nipona de las que son protagonistas estas pequeñas delicias.

Foto. Naoki Miyashita
Foto. Naoki Miyashita

La sexta edición de esta muestra incluye 50 creaciones que ha participado en un certamen que premia la creatividad y la técnica, en dos categorías: elaboración y diseño. Este medio centenar de piezas reflejan la belleza y el equilibrio de la naturaleza, tema fundamental del arte nipón, con nombres tan evocadores como «Corazón en Calma», «Gotas», «El Sonido del Bambú», «El Jardín de la Luna» o «Tarde de Verano».

Cuatro lugares de Kioto acogen esta muestra efímera: el prestigioso centro de estudios japoneses Kodokan; la espectacular Villa Mitsui Shimogamo, reconvertida hoy en museo; los Jardines Imperiales de Kioto y el centro comercial Isetan. Precisamente en Kodokan y en la Villa Mitsui Shimogamo, los visitantes podrán disfrutar de la tradición del kyogashi probando una selección de dulces tradicionales con té matcha, que recogen parte de la magia, los colores y los sabores reflejados en la muestra.

La pastelería kyogashi recrea en sus colores, ingredientes y formas, las diferentes estaciones, además del universo literario y artístico nipón con formas abstractas y sofisticadas. Las piezas, de no más de 50 gramos, concentran en sus reducidas dimensiones un gran nivel de detalle que los reposteros consiguen con pocas herramientas y muchísima habilidad y oficio. Los ingredientes juegan con los equilibrios de sabores y los productos de temporada, y son una parte fundamental de la ceremonia del té o chanoyu: han sido, desde la época imperial, una herramienta de comunicación artística, precisamente por sus intrincados detalles y adornos, su dificultad técnica y su belleza minimalista, uniendo arte y gastronomía de forma natural y sorporendente.

Foto. Naoki Miyashita

Budismo Zen, confitería y ceremonia del té: arte en la palma de la mano

La literatura tradicional, especialmente la poesía waka y sus temáticas ligadas al costumbrismo y a la naturaleza niponas, han jugado un papel importante en la creación de temas y aspectos visuales para estas pequeñas obras de arte.

La muestra de este año ofrece una nueva mirada sobre la influencia del Zen en la sensibilidad y la estética de los japoneses, y cómo esta filosofía ha modelado aspectos de la cultura del país, teniendo como ejemplos la ceremonia del té y el kyogashi.  El sentido estético japonés también se ve reflejado en las formas, los colores y el gusto, con sabores limpios y densos, aunque extremadamente delicados, en perfecto equilibrio con el té tradicional que se disfruta en el chanoyu.

«Naturaleza Zen en la palma de la mano» estará abierta al público hasta el 15 de noviembre, y también se puede explorar a través de una visita virtual a la sección de la exposición instalada en el centro de estudios culturales de Japón Kodokan, disponible en la web del evento.