HAY VIAJES TURÍSTICOS cuyo atractivo se centra en un aspecto culminante y hay otros donde la variedad constituye su aspecto fundamental. El que ha sido bautizado como Cruce de lagos y que discurre entre Varas, en Chile, hasta Bariloche, en Argentina, se define por una sucesión ininterrumpida de sorpresas y emociones, por la posibilidad no solo de contemplar sino también de atravesar espectaculares lagos, desafiantes volcanes y exuberantes bosques y selvas. Además de disfrutar de la impresionante belleza de los parajes que recorre, el viajero vive la aventura de hacerlo con medios de transporte tan diversos como el autobús, el catamarán o el teleférico, de seguir caminos abruptos, navegar por aguas de increíbles tonalidades o de ascender a cumbres cubiertas por nieves perpetuas. Dicen quienes han realizado este viaje que solo haciéndolo es posible entender toda su magnitud.

EL PUNTO DE PARTIDA
La aventura se inicia en Puerto Varas, una pequeña ciudad situada a orillas del lago Lanquihue y con vistas a los volcanes Puntiagudo y el increiblemente simétrico Osorno. Esta ciudad ofrece la posibilidad de viajes complementarios o de disfrutar de unos días de descanso en los que es posible intercalar naturaleza, cultura y buena gastronomía. El viaje a través de los lagos andinos comienza bordeando el Lanquihue, un recorrido que permite disfrutar de la mayor sorpresa que guarda el parque Vicente Rodríguez Rosales y que se anuncia con un atronador estruendo: los Saltos de Petrohué. Tras llegar al puerto que da nombre a esos saltos, el viaje cambia el medio de transporte y los viajeros embarcan para cruzar el lago de Todos los Santos, al que también se conoce como lago Esmeralda por el color de sus aguas. De origen glaciar y rodeado por tupidos bosques, el verde intenso de las aguas contrasta con el más profundo de la vegetación, el azul del cielo y el blanco de las nieves que cubren las cimas de los volcanes Osomo, Puntiagudo y Calbuco. Difícilmente puede encontrarse en otro lugar una imagen más embriagadora.

EL PUNTO DE PARTIDA
La navegación rinde viaje en la Villa de Peulla. Este pueblo, enclavado en la cordillera de los Andes y a orillas del lago, ofrece la imagen de unas pocas casas de madera que retrotrae al pasajero a épocas ya pretéritas y que, en realidad, refleja el modo de ser de unos ciudadanos que, en lo fundamental, viven aislados del resto del mundo. El final de las aguas da paso a una orilla con bosques milenarios y una salvaje vegetación que guarda las espaldas a la villa y a sus habitantes. El lugar es, para el viajero, un escenario ideal donde practicar el piragüismo, el senderismo, las excursiones a caballo, la pesca o, simplemente, gozar de un país donde se disfruta de una tranquilidad absoluta. Ya en territorio argentino, el viaje recupera la navegación para cruzar las aguas de los lagos Frías y Nahuel Huapi. Es esta una travesía que permite contemplar las impresionantes cascadas de los Cátaros. Una vez alcanzado Puerto Pañuelo, el recorrido se encamina hacia San Carlos de Bariloche, uno de los centros turísticos más importantes de Argentina.

EL CIRCUITO CHICO
Bariloche es conocido internacionalmente por la importancia de sus estaciones de esquí y por la gran cantidad de personas que en invierno se acercan hasta allí para practicar este deporte. Su ubicación al borde del lago Nahuel Huapi y su proximidad a las montañas hace de Bariloche un lugar muy agradable. Para el viajero llegado de tierras lejanas las opciones de visitas y excursiones son ilimitadas y para todos los bolsillos. Pero, entre todas las posibilidades, quien quiera descubrir la ciudad tiene una importante opción con el llamado Circuito Chico con el que se recorren las riberas de los lagos Nahuel Huapi y Moreno, se visita la capilla de San Eduardo, Puerto Pañuelo, el Hotel Llao Llao, el más lujoso de la ciudad y Cerro Campanario. A solo diez minutos de la ciudad, está el cerro Otto, al que se accede en teleférico. Desde su cumbre, a 1.500 metros de altura, es posible disfrutar de extraordinarias vistas de la ciudad, del lago y los Andes. Para hacer la vida más agradable a los más perezosos existe en la misma cumbre una cafetería giratoria, que tarda alrededor de 20 minutos en dar la vuelta completa y, de esta forma, mostrar todas las vistas posibles. Cabe señalar, por último, que Bariloche es también un lugar ideal para todos los amantes de las compras.