NO ES EL ESCENARIO de una de las fábulas animadas de Walt Disney, pero esta recreación de un castillo medieval en tonos pastel, con las torres puntiagudas y un surtidor con formas animales presidiendo la piscina, bien podría haber salido del lápiz del genial creador para albergar a una bruja, una madrastra o un príncipe azul. Se trata en realidad de un hotel, el Doubletree Castle, aunque su parecido con los decorados de fantasía del cineasta no es casual, pues se encuentra a unos 12 kilómetros del parque temático Disneyworld, en Orlando (Florida). Tanto por fuera como por dentro, el hotel sorprende con una ecléctica combinación de épocas y estilos. Mientras que sus colores rosados y terrosos, inconfundibles bajo el sol de Florida, remiten a un mundo de ensueño que solo existe en las mentes de los niños y en las cintas de dibujos, el diseño interior es una versión muy particular de los palacios europeos de todos los tiempos. En los pasillos y los salones de fiesta, entre los tapizados, los espejos engastados y las arañas de cristal de murano, suena música renacentista. Las 216 exclusivas habitaciones, aunque también recrean ese mundo de antaño, están equipadas con la tecnología más actual: tres teléfonos, música estéreo y acceso a internet de alta velocidad a través del televisor de 25 pulgadas. El hotel cuenta también con una piscina exterior climatizada, un centro de fitness y varios salones de congresos, dos de ellos situados en terrazas al aire libre. Asimismo, el enclave es un lugar ideal para celebrar una boda de cuento, adaptándose a todos los deseos. El Doubletree Castle se encuentra a unos 16 kilómetros del aeropuerto y muy cerca del International Drive de Orlando, el centro comercial y de ocio más importante de la zona. Los huéspedes, además, disponen de transporte gratuito a los parques temáticos Walt Disney World Resort, Sea World y Universal Studios Florida. Según el fundador del hotel, Richard C. Kessler, a la gente le gusta divertirse cuando se hospeda en un hotel. Siguiendo esta premisa y tratando de convertir la estancia en uno de sus establecimientos en una experiencia única, Kessler tiene hoteles temáticos en varios estados de Estados Unidos.