CAPITAL DEL ESTADO federado de Sajonia, en Alemania, Dresde goza del honor de ser considerada una de las ciudades más bellas de Europa. Además de una gran diversidad de monumentos arquitectónicos, museos y atracciones basadas en el arte creado en siglos pasados, como sucede en tantas otras localidades del viejo continente, Dresde se nutre de numerosos eventos, iniciativas y proyectos culturales que llenan de vida la ciudad. La primera faceta de estas dos caras tiene su mejor representación en la reinaugurada iglesia de Frauenkirche, que vuelve a completar la silueta de la capital con todo su esplendor. Considerada la iglesia luterana arquitectónicamente más notoria de Alemania, se trata de una de las grandes joyas del arte barroco y constituye, sin duda, una de las obras maestras más significativas de la arquitectura europea. Su cúpula, destruida por los bombardeos de la segunda guerra mundial, se reconstruyó hace dos años y en estos momentos se alza como el principal símbolo de la ciudad. De hecho, Dresde celebra este 2007 el año de la arquitectura, donde se tendrá muy presente el resurgimiento de la urbe y la recuperación de sus edificios tras las bombas. También se han reabierto al público la histórica Grünes Gewölbe, también conocida como La bóveda verde, la genuina cámara del tesoro de Augusto el Fuerte con casi 3.000 joyas y obras de arte de gran valor.

REFLEJOS DEL RÍO ELBA

La ubicación de Dresde en el ancho valle del río Elba, rodeada de bosques, viñedos y praderas, le confiere a la ciudad un aura y una armonía especiales, como ya reflejó fielmente en numerosos cuadros el pintor veneciano Canaletto, en el siglo XVIII. Los vaivenes de los barcos y el pictórico valle, que, con sus castillos y villas, fue declarado, junto a la ciudad, patrimonio cultural mundial de la Unesco, ya le habían valido a la localidad los calificativos de La Florencia del Norte y La Florencia del Elba. Más recientemente, sin embargo, se la ha rebautizado como La Sajonia de Sílice. Y es que Dresde se ha convertido con los años –especialmente desde la reunificación alemana– en un importante centro científico y económico que acoge las más modernas plantas del sector de la microelectrónica, la biotecnología, la industria farmacéutica y la I+D, con un creciente número de jornadas y congresos.

MÚSICA, CAMPOS Y PORCELANA

El brillo de Dresde está inevitablemente unido a su importante tradición musical. Así lo atestiguan las simbólicas estatuas de sátiros con flautas y de ángeles musicales repartidos por la ciudad. La tricentenaria ópera de Semper, La orquesta filarmónica, el Festival de Música de Dresde o su centro de música contemporánea son solo algunos de los exponentes de una ciudad relacionada con grandes nombres de la historia musical: desde Vivaldi hasta Mozart pasando por Schumann o Dvorak. El calendario de conciertos de Dresde se expande durante todo el año repartido en diferentes espacios: desde el Dixieland Festival, en distintos puntos de la ciudad, hasta actuaciones en museos y castillos. Siguiendo el trayecto de los antiguos barcos de vapor o el popular carril bici por las orillas del río Elba se llega, a unos 12 kilómetros a las afueras de la capital, al Palacio de Pillnitz, antigua residencia de verano de la corte sajona, con elementos constructivos chinescos, y actual sede del Museo de Artesanía. Los escabrosos peñascos del parque nacional que rodea el palacio, que acoge también óperas al aire libre, constituyen un auténtico paraíso para alpinistas y excursionistas. Dresde es conocida también por haber desarrollado la primera porcelana europea, entre 1707 y 1709. El Palacio Japonés expone actualmente unas 2.000 de las 20.000 obras de porcelana que integran la que está considerada como la mayor colección de este tipo del mundo. Dresde celebrará en 2010 el 300 aniversario de la porcelana europea.