Aunque viajar al espacio continúa siendo una posibilidad para unos pocos privilegiados, no hace falta dejar el planeta Tierra para escaparse de la gravedad. El centro Trankilament de Sant Cugat del Vallès propone alejarse por un tiempo de las leyes físicas, el ruido, la luz, el frío y el calor a bordo de una bañera de aislamiento sensorial, también conocida como flotario, que contiene cerca de 300 kilos de sales que consiguen una densidad del agua parecida a la del Mar Muerto, por lo que cualquier persona puede flotar sin tener que preocuparse de hacer ningún esfuerzo. De esta forma, tras eliminar los estímulos sensoriales, se logra aislar por completo la mente, eliminando el 90% de las señales enviadas desde el sistema nervioso al cerebro y, por lo tanto, generando de inmediato un estado profundo de relajación física y mental. Una sensación similar a la que pueden alcanzar los expertos, por ejemplo, con la meditación. Las terapias basadas en la flotación permiten reducir el estrés, la tensión muscular, el nerviosismo, el insomnio, la depresión o los dolores crónicos, ya que, según explican desde Trankilament, el cuerpo emite al flotar endorfinas que pueden llegar a ser más potentes que la morfina. También mejoran la circulación sanguínea, estimulan la creatividad y la imaginación y aceleran la recuperación física después de hacer deporte. El centro de Sant Cugat del Vallès ofrece, por otro lado, toda una serie de terapias de sensaciones como las envolturas corporales, un procedimiento terapéutico en el que se aplican sobre la piel fangos del Mar Muerto, algas, chocolate (chocolaterapia), uva roja (vinoterapia) o cava. Elementos también utilizados para los peelings, exfoliaciones que rejuvenecen la piel. Finalmente, Trankilament desarrolla diferentes terapias para equilibrar cuerpo y mente, ya sean corporales, naturales, energéticas –como por ejemplo el reiki, el shiatsu o la osteopatía– o psicológicas.