YA NO HACE FALTA irse al fin del mundo. Es mejor quedarse a la mitad. Busquen un mapa y fijen coordenadas: latitud cero grados, cero minutos, cero segundos. Ahí está la Mitad del Mundo. Y es una ciudad. Instalada sobre la línea equinoccial, ésa que divide el planeta en hemisferio norte y hemisferio sur, a 2.483 metros de altitud está la Mitad del Mundo, la cuna de la medición de la Tierra. Paradojas de la vida -y de la geografía-, en el resto de Ecuador la Tierra se expande en todas sus medidas: a lo alto, en los Andes; a lo ancho, en la Amazonia; a lo grande, en el Pacífico; en profundidad, en las islas Galápagos. Ecuador es una tierra de contrastes. Un país que sube y baja. Donde Darwin firmó su teoría de la evolución y donde la evolución se detiene sobre los valles más longevos del mundo, en los que los habitantes, por norma, superan los cien años. Ecuador es un país que vive en latitud cero. Mira con calma y camina sin prisas. “Un viaje por Ecuador se puede comparar con un viaje desde la línea ecuatorial casi hasta el Polo Sur”. Así relataba el barón Friedrich von Humboldt, allá por el XVIII, sus estudios del nuevo mundo. Fue él quien descubrió la relación entre latitud y altitud. Es decir, que subir una montaña en el Trópico es como viajar desde el ecuador hacia el norte o hacia el sur, en términos de clima y vegetación. Así, viajar por Ecuador es viajar por el mundo sin apenas moverse. La tabla de surf es imprescindible -inevitable- en la costa del Pacífico. Sus olas, de hasta tres metros, la han convertido en el paraíso de los surferos. El turismo se hace en el agua: pesca, velerismo, buceo, jet sky. Ya en tierra, es obligada la visita a Guayaquil, la ciudad más poblada de Ecuador, principal puerto del país. Como curiosidad -pregunta de Trivial-, compruebe que los conocidos sombreros de paja Panama hat llevan sello ecuatoriano, exactamente de las provincias de Manabí y Azuay. LOS VOLCANES MÁS ALTOS De la costa a los Andes, llegamos a Quito. La capital. A 2.810 metros de altitud, la ciudad despliega arte de ascendencia colonial por todos sus poros. Más arte, éste de corte natural, se expone a lo largo y ancho de la cordillera de los Andes. Tierra de llamas y cóndores. Suban a las cumbres más altas: el Cotopaxi (5.897 metros), el volcán activo más alto del mundo; el Chimborazo (6.310); y el Cayambe, el único volcán nevado del mundo, ubicado en latitud cero. Las opciones son variadas: hacer la caminata del cóndor, que cruza la Reserva Ecológica Antisana; ver Quito y su volcán desde un parapente; o practicar velerismo al pie del Imbabura. El sol brilla más al sur. En Ecuador, hablar de sol es hablar de templos, de dioses, de incas. Es hablar de Ingapirca, el complejo arqueológico más importante del país. En la región austral también se encuentra Cuenca, Patrimonio Cultural de la Humanidad, y, muy cerca, Baños, con aguas de poderes terapéuticos y los habitantes más longevos del mundo. La aventura queda al este, en la Amazonia: visitas guiadas por la selva y limpias curativas guiadas por chamanes, expediciones por parques naturales, reservas de caimanes, lagunas de delfines rosados… Un paraíso en latitud cero y tiempo cero.