¿QUIÉN DICE QUE los faraones no jugaban al golf? ¿Tal vez se lo habían planteado? Seguramente, se trata de una suposición, pero en la actualidad Egipto se ha convertido en uno de los lugares más encantadores para practicar este deporte, ya sea bajo la sombra de las pirámides, en una de las islas del Nilo, en pleno desierto, junto a las montañas del Sinaí o frente a la costa cristalina del Mar Rojo. Uno de los campos de golf más antiguos del país es el club de Alejandría. Fue construido en 1898 y utilizado por los británicos, durante su ocupación, hasta 1952 cuando se nacionalizó. En la actualidad, el recinto se ha tornado en un auténtico oasis dentro de la bulliciosa ciudad. Alrededor de El Cairo y bajo la sombra que dibujan las grandes pirámides de Giza, los aficionados a este deporte pueden disfrutar intensamente en campos con una larga historia –más de un siglo de antigüedad– y en otros de nueva construcción. En cambio, para los que buscan nuevos desafíos, el Real Club de Golf en Luxor ofrece un reto: jugar en pleno desierto, aprovechando los días soleados de invierno y el frescor de las mañanas de verano. Otro de los entornos únicos para practicar el golf se encuentra cerca del mar, donde se puede sentir el ritmo de las olas y el paso de la brisa. Concretamente, en la bahía de Soma existen los clubs Sheraton y Robinson, además de hoteles que imparten clases durante todo el año. Uno de las más destacados es el Movenpick Jolie Ville, cuyo campo está diseñado alrededor de lagunas con las montañas del Sinaí como contexto