Se da por sobreentendido que la cerveza y las salchichas forman parte de la cocina alemana, pero ese es sólo un pequeño detalle dentro del universo del placer culinario que ofrece Alemania. La cocina alemana es tan variada como los paisajes que la han alumbrado. Desde restaurantes sencillos hasta los más de 250 establecimientos con estrellas Michelin, existe un deleite para cada paladar y cada bolsillo.

Alemania es conocida en el mundo entero sobre todo por el pan y la cerveza: las panaderías alemanas venden cerca de 300 variedades diferentes de pan que reflejan las tradiciones artesanas típicas de cada región, desde la aromática libreta de pan de masa madre hasta el compacto pumpernickel renano. Más de 1.300 fábricas de cerveza producen esta popular bebida, todas ellas sujetas a la observancia de la ley de pureza alemana del año 1516.

© Deutsche Zentrale für Tourismus e.V. (DZT) / Corey, Mike

Pero la cerveza no es el único producto que caracteriza la imagen tradicional del placer culinario “made in Germany”. En 13 regiones vinícolas – las más extensas están en Rheinhessen y en el Palatinado y la más pequeña en Sajonia – se cultivan y cuidan parras, en algunos casos desde tiempos de los romanos. Los viticultores – en su mayoría todavía empresas familiares – prensan las uvas artesanalmente a la manera tradicional obteniendo caldos nobles apreciados por expertos de todo el mundo.

Cerca de 1.500 variedades de embutidos son sinónimo de sólida tradición y de placer culinario actual: salchichas blancas muniquesas de carne de ternera o modernas aportaciones como el multicultural döner kebap de Berlín o la salchicha al curry. Algunas tradiciones culinarias como el “Dippelappes” – una especie de grueso crep de patata del Sarre – nos hablan de tiempos en los que la gente comía bien sin derroches, empleando ingredientes sencillos. Actualmente cocineros de primera fila refinan y perfeccionan este plato, tan simple en sus orígenes.

© Deutsches Weininstitut GmbH

Las zonas rurales del país son los mejores destinos para conocer la cocina regional alemana. Todo el que entra en un mesón durante una excursión campestre tiene ocasión de conocer la cultura tradicional gastronómica de la región que visita. Destacan por su singularidad los locales anexos a las explotaciones vitivinícolas, en el suroeste conocidos como “Straußenwirtschaft” y en la zona franca como “Häckerstube”. En ellos el comensal tiene ocasión de probar vinos actuales acompañando a platos consistentes y además puede ampliar las reservas de su bodega doméstica. En las numerosas fiestas que se celebran por todo el país también se suelen servir especialidades típicas – desde el reglamentario litro de cerveza de la Oktoberfest muniquesa hasta la salchicha asada de Turingia degustada en el mercado de la cebolla de Weimar, desde el vino caliente especiado del mercadillo de Navidad de Nuremberg hasta los arenques en salmuera en el Hamburger Dom.

Además de la diversidad de la cocina regional tradicional también existe un número considerable de restaurantes para gourmets en constante aumento: en la edición de 2016 la Guía Michelin registraba en Alemania diez restaurantes de tres estrellas, 39 restaurantes de dos estrellas y 241 de una estrella. Precisamente los productos regionales y de temporada gozan de una importancia cada vez mayor en la cocina selecta y las interpretaciones modernas de platos tradicionales alumbran nuevos logros culinarios de primera fila.