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Seguir los pasos del personaje de Alexandre Dumas permite descubrir la riqueza natural, arquitectónica y cultural de esta región del suroeste francés, como los grandes parajes de Auch, Marciac y Flaran-Baïse-Armagnac.

D’Artagnan partió hacia París para ingresar en el cuerpo de los Mosqueteros, pero nunca olvidó el lugar donde procedía: Gers-Gascuña, en el suroeste de Francia. Ahora, cuando ya nadie sabe utilizar una espada ni va tocado con un sombrero con pluma, la región francesa propone seguir los pasos del joven espadachín creado por Alexandre Dumas para descubrir castillos, abadías, pueblos con encanto y paisajes naturales excepcionales. Sin olvidar, ya que los gascones valoran la buena vida, todas las propuestas de entretenimiento, como actividades deportivas, curas termales, paseos por los viñedos de la zona, comidas opíparas,
propuestas culturales…

Una buena forma de ir descubriendo toda la riqueza de esta tierra, expresada especialmente en los tres grandes parajes de Midi-Pyrénées de la zona de Gers: Auch, Marciac y Flaran-Baïse-Armagnac. Tres enclaves de visita obligada, que permiten abarcar un territorio lleno de placeres, naturaleza y cultura.

En el centro del Gers se encuentra Auch, capital de la Gascuña, que se alza como tierra de mosqueteros. Dominando la ciudad, se encuentra el magnífico conjunto arquitectónico constituido por la torre de Armagnac y la catedral de Sainte-Marie, inscrita en el Patrimonio Mundial de la Unesco y etapa principal del Camino de Santiago de Compostela. Gracias a sus 370 escalones la escalera monumental de Auch, decorada con la estatua de D’Artagnan, enlaza la parte baja y alta de la ciudad y ofrece grandes vistas de la ciudad y de los campos de los alrededores.

Muy cerca aparecen las insólitas pousterles, estrechas callejuelas con escalones que descienden la pendiente y que permitían antiguamente a los habitantes ir a buscar el agua al río. En la efervescente plaza de la Liberación y en sus callejuelas medievales adyacentes, el visitante se encuentra con todo tipo de tiendas, restaurantes y terrazas de cafés que reflejan en gran medida el arte de vivir gascón.

Partiendo desde la ciudad hacia el oeste, se enlaza con la ruta de las bastidas y castelnaux, que guía a través de un sinfín de pueblos típicos y construcciones antiguas. De Auch a Marciac se dibuja un itinerario ideal para descubrir joyas arquitectónicas medievales como plazas con soportales, torres-puerta, vestigios de murallas, campanarios helicoidales… En Marciac, además, se vive todo el año a ritmo de jazz, si bien su momento álgido se produce durante la celebración del festival Jazz In Marciac, de excelente reputación en todo el mundo. Subiendo al norte del departamento se llega al pueblo con encanto de Lupiac, donde se puede visitar el museo D’Artagnan, nacido muy cerca, en el castillo de Castelmore.

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Obras maestras. En la ruta que sigue hacia el norte van apareciendo a ojos del visitante colinas, bosques, ríos, lagos y campos de colores variables. En Flaran-Baïse-Armagnac existen diversos puntos clave. La primera parada permite admirar la abadía de Flaran, joya del arte cisterciense de Gascuña que acoge la exposición de obras maestras de arte europeo del siglo XVI-XX, con obras de Rodin, Renoir, Picasso… Después, en Condom, al lado de la catedral, se levanta otra estatua de D’Artagnan, esta vez acompañado de los tres mosqueteros.

El río Baïse atraviesa el pueblo haciendo de él un lugar ideal para el turismo fluvial, ya sea a bordo de un crucero con cena o bien en pequeños botes individuales, que permiten recorrer el río y descansar en su orilla. En esta zona también se encuentran algunos de los Pueblos más Bellos de Francia, como Montreal-du-Gers, Fourcès y su plaza redonda o Larressingle, el pueblo fortificado más pequeño del país galo.

Tierra de aventura y de historia, el mas célebre de los hijos de Gascuña, D’Artagnan, encarna mejor que nadie la riqueza histórica y el espíritu caballeresco del Gers: un personaje valiente, generoso, elocuente y buen vividor. Ese espíritu gascón sigue siendo una característica de Gers-Gascuña. A sus habitantes les gusta compartir su cultura y su búsqueda de la felicidad: tierra de placer culinario, de encuentros e intercambios, cualquier ocasión es buena para compartir y festejar.

La buena mesa y el buen vino son símbolos del arte de vivir propio de la región. El corazón gascón palpita en los mercados de hígado de oca y pato, en las fiestas de las vendimias, en las bodegas seculares… Los colores y aromas de sus famosos alcoholes, las fragancias frescas de las frutas de temporada y el sabor de sus confites y magrets conforman todo un baile gastronómico. El gurmet también se enamorará de las granjas-albergue donde reina la autenticidad y de los restaurantes liderados por jóvenes chefs que reinventan la cocina local.

Por su parte, la zona de Armagnac (en el noroeste de Gers) es, tal y como indica su nombre, el lugar perfecto para iniciarse en la degustación del aguardiente más viejo del mundo, es decir, el armañac, con paseos por los viñedos, visitas a bodegas y catas de iniciación.

Texto Xavi Datzira. Fotos CRT Midi-Pyrénées/Viet Dominique

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