DESDE EL INSTANTE

en que, a finales del siglo XIX, Francesco Nistelweck y Ber- ta Hassler decidieron abrir el Hotel Eden, numerosos nombres históricos han pa- sado por este antiguo palacete, que se yergue engarzado en el verde de los jar- dines de Villa Borghese, de Villa Ludovisi y de Villa Malta. El hotel, de la cadena Le Méridien, tiene más de cien años, pero no se le notan: en 1994, una remodelación que costó más de 15 millones de euros y tres años de trabajo, devolvió a la ciudad de Roma todo el esplendor del Eden. En este hotel, el lujo es elegancia refinada y jamás se muestra con ostentación. La combinación de formas, colores y mate- riales se subrayan con las alfombras, los cuadros y las porcelanas que embellecen las estancias, con un toque íntimo, como si se tratara de una casa particular.

 Federico Fellini se decanta- ba habitualmente por conce- der sus entrevistas en la te- rraza de este hotel. Ernest Hemingway, Ingrid Bergman, Orson Welles, Alec Guinnes o María Callas son otros de los rostros que transforma- ron el hotel de Via Ludovisi en su casa romana. Apellidos de peso

MENÚ DE ALTURA

Ubicado en el sexto piso del hotel, el res- taurante La Terrazza dell’Eden es el pun- to de reunión de huéspedes y personajes vips de la sociedad italiana. Piazza Ve- necia, Piazza Spagna, el Vaticano, el Gia- nicolo, los jardines de la Villa Borghese, Villa Medici y sus alrededores… No hay mayor placer que acompañar semejante espectáculo con un ataque al sentido del gusto proporcionado por las manos má- gicas de Adriano Cavagnini, chef del es- tablecimiento. ARRIBA EL LUJO La atmósfera única y el encanto inimita- ble de la planta superior del hotel ya no es algo exclusivo de los huéspedes de uno de los bares y restaurantes más chic de Roma. Allí se añade una nueva joya, en forma de suite, unas vistas espectacula- res y un estilo inconfundible. Un aparta- mento de talante cinematográfico, de 200 metros cuadrados, ideado para satisfacer los caprichos de los clientes más presti- giosos, en sus dos dormitorios, dos ba- ños, un salón y un estudio.

 

TEXTO ALBERTO GONZÁLEZ

www.hotel-eden.it